Apple anunció hace cuatro años su CarPlay y los usuarios del iPhone se mostraron entonces de inmediato ansiosos por comprar un coche con una interfaz de infoentretenimiento que fuese intuitiva y que replicase el funcionamiento de sus teléfonos.

De hecho, el sistema prometía unas funcionalidades de navegación, música y mensajería con las que el uso del iPhone en el coche resultaría más seguro e inteligente.

Sólo había un problema, pues las empresas automovilísticas y los proveedores de sistemas de infoentretenimiento no lograban encontrar la manera de que funcionase; al menos no sin incrementar el coste, limitar la funcionalidad o llevarse todos los contenidos y otros elementos a la unidad de control principal.

“El problema con la integración del CarPlay surgía cuando un conductor quería acceder a la música en otro dispositivo, reproducir un vídeo en la tableta de uno de los ocupantes o escuchar la música del teléfono con sistema Android de un acompañante”, comenta Chris Reider, vicepresidente de Ingeniería del departamento de Arquitectura Eléctrica y Electrónica de Delphi.

En este sentido, insiste el dirigente, el iPhone que ejecutaba el CarPlay pretendía actuar como único dispositivo USB anfitrión (o host), lo que impedía el acceso de los otros dispositivos.

Delphi ha solucionado este problema con un coste mucho menor, en un paquete más pequeño y con toda la funcionalidad para la que los ingenieros idearon el CarPlay originalmente. Para ello ha desarrollado y adaptado un circuito integrado específico para aplicaciones (ASIC; patente en trámite) mediante USB, que permite reconocer simultáneamente tanto la radio del coche como el iPhone como dispositivos anfitriones.

Reider apunta que la solución de Delphi es actualmente el único circuito integrado conocido en el mundo que dispone de funcionalidad como hub y también de conexión host-to-host, “lo que la convierte en una opción excepcional para los clientes que desean implementar el CarPlay de Apple”.