La planta de GKN Driveline situada en Zumaia, con 402 empleados y 77 años de historia, apuesta por la Industria 4.0 y, por ello, sus responsables han recibido recientemente la distinción como la mejor fábrica de la división de Driveline (líneas de transmisión, motores eléctricos, diferenciales y controles de par), que, a su vez, cuenta con 26.000 empleados repartidos en 46 plantas y que factura cada año 4.004 millones de euros.

El empujón del grupo “nos garantiza al menos cinco años de tranquilidad”, ha declarado a Diario Vasco el director general de GKN Driveline Zumaia, Txomin Oronoz, quien anuncia que Driveline “ha comprometido diez millones de euros de inversión para mejorar y ampliar la planta de Zumaia”. Ese dinero servirá para poner en marcha en 2018 dos nuevas células de fabricación robotizadas para elevar la capacidad productiva un 20%.

Además, la inyección financiera llegada desde Inglaterra permitirá ampliar la planta para crear una nueva zona de almacenaje de 1.000 metros cuadrados, en la que desaparecerán las carretilllas para dar paso a pequeños trenes que transportarán las piezas que se fabriquen. En este proyecto participarán dos empresas vascas: LKS Ingeniería y Uría.

Oronoz explica que tres han sido las claves para obtener este avance: “la confianza entre el equipo directivo y los trabajadores, el entorno y una estrategia centrada claramente en convertirnos en una planta que hace cosas complicadas y que nadie hace. Eso nos ha hecho imprescindibles”.

El camino hacia el futuro empezó en noviembre de 2012, tras una reestructuración cuando la multinacional “estaba cerrando plantas”. En ese momento, Zumaia abandonó la fabricación de transmisiones completas pues, según el directivo, “no aportábamos valor añadido”, y se centró en la producción de distintas partes de la transmisión de los coches como las tulipas macho (13.000 al día actualmente), las tulipas de soldadura (78.000 diarias), los trípodes (21.000 por jornada), así como el útillaje de forja (para GKN Legazpia).