Por regla general, tras un fallo mecánico del turbocompresor también debe cambiarse el intercooler. La web www.territoriohella.es nos explica las razones en un artículo que les adjuntamos íntegro.

 

En el caso que el turbocompresor sufra daños mecánicos, podrían acumularse aceite y virutas de metal en el intercooler. Si solo se sustituye el turbo, se corre el riesgo que las virutas o el aceite lleguen luego a la cámara de combustión.

Esta circunstancia podría dañar el motor. Para evitar daños posteriores, el intercooler siempre deberá sustituirse en estos casos junto con el turbo.