Lo primero que hay que tener en cuenta es que como todo coche, se use mucho o poco, un clásico debe tener en regla el seguro de circulación obligatorio. Sin embargo, Hiscox señala que este tipo de seguros habituales no cubren las necesidades específicos de un coche histórico, que por lo general sobrepasan los 25 años de antigüedad. Para que la valoración del mismo y, por tanto, el alcance del seguro sean adecuados, lo mejor es acudir a compañías de seguros especializadas en vehículos clásicos. Las distancias a recorrer en caso de necesitar una grúa o el límite de kilometraje suelen ir aparejados a estos seguros que conviene revisar para que se ajusten a la función del coche.

Aunque muchas veces no se conduzcan demasiado, sí que pueden ser trasladados a largas distancias si forman parte de una exposición, por ejemplo, por lo que también debe tenerse en cuenta ya que se expone a más peligros. Los seguros de vehículos de colección cuentan, por lo general, con una serie de requisitos mínimos. Por ejemplo, sólo estaría contemplada la indemnización ante daños ocurridos con el conductor autorizado, nunca otro distinto. La excepción sería que el coche estuviera en un taller o garaje bajo custodia de terceros.

En caso de sobrepasarse el kilometraje anual pactado o si se usara el vehículo para fines profesionales, la compañía de seguros también podría negar la prestación de sus servicios. Ocurriría lo mismo si el coche hubiera sido alquilado a una tercera persona.

Asimismo, dado que estos coches históricos se usan a menudo en eventos, ha de tenerse en cuenta que la participación en pruebas de velocidad, entrenamientos, carreras o en circuitos de automovilismo pueden dar pie a que la compañía de seguros deniegue su responsabilidad ante cualquier daño.

Para aquellos desperfectos asociados con el desgaste natural pero también la humedad, la exposición solar o la presencia de insectos, hongos o animales potencialmente dañinos, es más que probable que el seguro incluya una cláusula haciéndolo constar.

Además de contar con un buen seguro especializado, los expertos de Hiscox recomiendan seguir una serie de pautas para alargar la vida útil del coche como son revisar el estado de la batería (en muchos casos se desinstala ante largos periodos de inactividad) y comprobar el refrigerante, líquido de frenos y el nivel de aceite del motor. Se habrá de cambiar este último si ha pasado más de medio año sin usarse. La presión de los neumáticos es otro punto determinante a tener en cuenta antes de ponerlo a rodar de nuevo.