Los fabricantes de vehículos, a petición de las administraciones, se les reclaman que reduzcan el peso, el coste y las emisiones de hidrocarburos de sus modelos. La consecuencia inmediata es que se genera cada vez más presión sobre los fabricantes de piezas y sistemas para que inventen nuevas tecnologías de ahorro de combustible o mejoren las existentes.

Toda una referencia en este segmento en el Grupo ZF, al que pertenece la marca TRW, firma que invierte aproximadamente el 5% de sus ventas en Investigación y Desarrollo (recientemente 1.400 millones de euros). Eso garantiza a sus clientes que van a obtener la tecnología más puntera y contribuye en gran medida a que las carreteras de todo el mundo sean más seguras.

Una forma sencilla de preservar el consumo de combustible en este campo es desconectar el apoyo convencional a la dirección desde el motor cuando no hace falta. Con un sistema de servodirección hidráulica convencional, la bomba de la dirección asistida es accionada por el motor a través de una correa trapezoidal o acanalada.

Este método implica que la bomba está continuamente en uso aunque el conductor no esté moviendo la dirección y, por lo tanto, se está consumiendo innecesariamente energía y combustible.

Un avance fundamental en la dirección fue la revolucionaria sustitución de la bomba de la dirección asistida impulsada por una correa, por una bomba eléctrica. Conocidos con el nombre genérico de sistemas de dirección hidráulicos con accionamiento eléctrico (EPHS por sus siglas en inglés), solo consumen el 25% de la energía de un sistema convencional.

El EPHS es una solución de ZF TRW con asistencia eléctrica que combina las ventajas de una dirección controlada electrónicamente a voluntad con la solidez de un accionamiento hidráulico. Se trata de una unidad compacta de bomba motorizada (MPU por sus siglas en inglés) conectada a una cremallera de dirección convencional.

Como en otras direcciones eléctricas, el EPHS es independiente del motor de combustión. El desarrollo de la aplicación del sistema requiere costes comparativamente bajos, por lo que es una solución ideal para plataformas de vehículos eléctricos híbridos.

Comparados con la dirección asistida hidráulica tradicional, ofrecen un ahorro de combustible de hasta 0,3 l./100 km y una reducción de las emisiones de dióxido de carbono de aproximadamente 7 g/km.