De este refuerzo de 19 empleados en mayo y junio, once personas han ido a la central de Ulm, mientras que en la fábrica de aceite del Sarre se han contratado a seis nuevos empleados. Liqui Moly Iberia, con sede en Portugal, cuenta ahora con dos nuevas personas y a la distribución para Países Bajos se han incorporado dos más.

Con ello, la empresa especialista en lubricantes da trabajo ahora a 890 personas. En el primer semestre de 2019 hubo un total de 67 nuevas incorporaciones, lo que supone un aumento del 8%.

La mayor parte de los empleados de Liqui Moly trabajan en el centro de producción de Ulm, alcanzando las casi 390 personas. Por su parte, Liqui Moly Iberia da empleo a 15 personas, y las filiales de Sudáfrica y Estados Unidos, a 31 respectivamente. La filial italiana, fundada recientemente, cuenta con una plantilla de seis empleados.

La compañía continuará con su estrategia de expansión. “Necesitamos a personas con un alto grado de formación. Por ello resulta lógico que aumente la cifra que en mi opinión es la más importante para la empresa: el número de empleados”, afirma el director gerente, Ernst Prost.

Los refuerzos llegan a casi todas las áreas: a personal, investigación y desarrollo, al servicio de oficina y ventas, a la producción, logística y contabilidad. "El papel principal es el de la distribución. La capacidad de venta de una empresa influye determinantemente en el volumen de ventas, los beneficios y, a fin de cuentas, en el éxito económico”, destaca Prost. En el campo de la exportación esto se traduce en poder marcar el ritmo de los acontecimientos con los comerciales de los que se dispone sobre el terreno. En este sentido, dos comerciales técnicos van a enriquecer el equipo de la Península Ibérica, y también en la distribución en los Países Bajos se han contratado a dos personas para ventas.

También se han contratado a nuevos comerciales para el mercado doméstico. "Todas las empresas corren riesgos. Y consecuentemente se intenta reducirlos a su mínima expresión", en palabras de Ernst Prost. En el caso de Liqui Moly, hay una palabra clave: diversificación. Por ejemplo, la empresa se apoya sobre una gama de productos muy amplia. "Nosotros no sólo vendemos productos para turismos, sino para muchos otros vehículos también", dice el director gerente. “Como no podría ser de otra manera, contamos para ello con equipos de ventas especializados y uno exclusivo para la rama de vehículos industriales. Éste se encuentra en fase de expansión”.

Tanto en Alemania como en el resto del mundo, los productos 'Made in Germany' siguen disfrutando de buena fama, a pesar del escándalo de los motores diésel. Ernst Prost comenta que "ésta es una gran baza para nosotros, con la cual podemos contrarrestar unos costes de producción y de personal que son más elevados que en otros países. Los productos de alta calidad y la mano de obra barata no pueden ir de la mano. Necesitamos empleados con una formación sobresaliente". Y para poder atraerlos y mantenerlos se deben pagar los salarios correspondientes. "Además, las personas se deben sentir a gusto y, como este es el caso en Liqui Moly, tenemos compañeros que llevan décadas entre nosotros”.

Además, para el responsable, la responsabilidad social de un empresario o de una empresa juega un papel fundamental. "Nos estamos acercando a los 900 empleados", dice Ernst Prost, quien señala que "estos puestos de trabajo fortalecen a los ayuntamientos con impuestos y contribuciones y que la economía local sale ganando con personas que tienen un trabajo seguro y bien remunerado".