Ernst Prost, director gerente de Liqui Moly, ha enviado una carta a todos los empleados de la firma. En ella anuncia que el fabricante creció un 14% en el primer trimestre de 2020 con respecto al mismo período del año anterior. “Podemos decir bien alto que nosotros en la familia Liqui Moly / Meguin somos personas agraciadas que seguimos teniendo un empleo, no pasamos por penurias existenciales y tenemos todavía unas expectativas de futuro razonables. Mantenemos todavía nuestra producción en ambas fábricas en Saarlouis y Ulm todavía con dos, y a veces tres, turnos. Tenemos una cuota de entrega que se acerca al 100%. Se ha cancelado el envío de unos cientos de contenedores porque en algunos países ya está todo parado. A pesar de todo ello, seguimos funcionando. Pero solamente porque todavía seguimos vendiendo, conseguimos encargos, facturamos y porque seguimos colaborando muy estrechamente con nuestros clientes de Alemania y del resto del mundo”.

Prost, además, anuncia que, “a partir de este momento queda suspendida la transferencia de mi sueldo. Renuncio a mi sueldo, porque, aunque no tenga ingresos mensuales, mis necesidades están cubiertas. Preferimos dedicar mi sueldo y otros ahorros a mantener todos los puestos de trabajo, contando también naturalmente a nuestros trabajadores temporales. Estas señoras y señores realizan un trabajo extraordinariamente importante, al igual que los empleados fijos, y por esta misma razón al igual que por razones humanitarias, no pueden ser los primeros que muerdan el polvo, hablando en términos laborales. Lo digo muy claro otra vez: no quiero perder a nadie, ni dejar atrás a nadie, ni despedir a nadie, ni introducir la jornada reducida”.

El gerente de Liqui Moly, además, comenta que “todos los días estamos logrando crear, según lo previsto, las condiciones para ello con nuestro compromiso personal y con mucho trabajo y dedicación. Al contrario que muchas otras empresas y trabajadores autónomos, nosotros nos encontramos en la feliz situación de que nadie nos haya cerrado la empresa y que, además, nuestros productos se necesitan en todas las partes del mundo. Los aceites de motor tienen relevancia sistémica porque en estos tiempos también las empresas de transporte, la policía, el servicio de recogida de basura, los bomberos y el servicio de correos deben seguir en movimiento. Esa es la suerte que tenemos, el resto lo logramos con nuestro esfuerzo. Nosotros no tenemos que esperar a ver qué hacen los políticos, no necesitamos que se nos envíen cheques ni tampoco solicitamos créditos. Una suerte, una bendición y nuestra oportunidad de sobrevivir”.

Por último, insta a los trabajadores a dar lo mejor de sí. “No sé si esto seguirá así, pero de algo estoy convencido: si no cejamos en nuestras arduas labores, si no nos preguntamos qué puede hacer la empresa por mí, sino al contrario, qué puedo hacer yo por la empresa y nuestros clientes, podremos superar los próximos meses. Por favor, delo todo ahora. Dé lo mejor de sí. Vuélquese como nunca. No lo haga por mí, ni, mirándolo bien, tampoco por la empresa, hágalo por usted mismo y por su familia, por los compañeros y compañeras y por nuestros miles de clientes en el mundo, a muchos de los cuales les está yendo fatal”.