Tunap ha sido en los últimos años espectador de cómo el sector del automóvil ha seguido una línea en el que el consumo ha sido uno de los principales valores. De hecho es un aspecto tan relevante, que en muchos casos, define el coche que queremos adquirir.

 

No obstante, los fabricantes aparte del consumo reducido y prestaciones, se han focalizado enérgicamente en el tema de las emisiones. Existen unas normas europeas (Euro4, Euro5 y Euro6) que definen cuáles van a ser los niveles máximos de contaminación que un vehículo puede emitir para poder salir a la venta.

Teniendo en mente la eficiencia del motor y la cantidad de emisiones que tiene permitidas, los ingenieros buscan por todos los medios que un motor cumpla con estas facetas. Sus caminos se podrían resumir en tres bloques: antes de la combustión, durante la misma y después de la combustión.

En esta última fase existe uno de los caminos más comunes para reducir emisiones, la recirculación de los gases de escape. Estos gases que inicialmente no se han quemado por completo, circulan por unas canalizaciones que conectan el sistema de escape con el sistema de admisión que es la entrada de aire al motor. Con esta "2ª oportunidad", vuelven a pasar por el mismo circuito colector de admisión y de nuevo entran en el motor a quemarse nuevamente. Pero esta solución acaba influyendo al rendimiento del sistema de admisión.

Estos gases son, sin más, partículas de carbón, y en su camino por la admisión quedan adheridos en las paredes de los conductos. Al quedarse ubicados en estas paredes, por capas, van cerrando literalmente el conducto, de manera que el aire que necesita el motor para funcionar tiene dificultades para circular y al cilindro no llega el caudal que los ingenieros habían calculado. Las cantidades de carbonilla encontrada son excesivas. El resultado es un motor con rendimiento reducido, mayor consumo y mal funcionamiento.

Hasta la fecha, para eliminar esta carbonilla adherida únicamente había un camino fiable: abrir el motor, desmontar las válvulas y raspar la carbonilla manualmente. De esta manera los conductos de la culata volvían a estar en forma, circulando por su interior la cantidad de aire necesaria para que el motor rindiera como cuando era nuevo.

El problema de esta solución residía en que era lenta y cara. Incluso en vehículos de cierta edad y kilometraje, entraba en debate si cambiar de coche.

Ahora, mediante el sistema Granulate de Tunap se abre una alternativa real, eficaz y segura de eliminar esta carbonilla que se acumula en la culata y a un precio mucho más adecuado.
El sistema, sencillo de uso y de funcionamiento, es un símil al chorro de arena pero a escala. Esto permite poder funcionar en un espacio más pequeño y con unos químicos que son una verdadera innovación.
Por un lado, el Tunap MF 933 es un granulo sólido con una geometría, tamaño y peso calculados especialmente para eliminar los restos de carbonilla, pero siendo respetuosos con el material interior de la culata. De la misma forma, el Tunap MF 936 es una solución neutralizadora del gránulo para que éste se diluya y no sea perjudicial dentro del motor.
Estos dos químicos se aplican mediante una pistola especial que Tunap suministra en un maletín, y que con una presión controlada se proyecta el granulo a tal velocidad e inercia que golpea y despega las partículas de carbonilla que provocan el problema.