Garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores es una máxima a cumplir por cualquier empresario, indica Loctite en su blog, lo que conlleva a la necesidad de cumplir con todas las normas que la ley de prevención de riesgos laborales dispone.

 

No se trata únicamente de un tema de entorno de trabajo más seguro, sino de una cuestión legal. Y, sin duda, en un taller mecánico uno de los problemas más habituales que afectan a los empleados es el ruido. Es conveniente, por lo tanto, utilizar equipos individuales de protección auditiva en el taller.

Curiosamente las enfermedades y problemas de salud derivados del ruido son los que llegan sin darnos cuenta. Caídas, golpes y cortes son más temidos, pero estar expuesto a niveles perjudiciales de ruido no se percibe como una amenaza seria. Y lo es.

La ley dice que es obligatorio el uso de elementos de protección auditiva en los puestos de trabajo que superen los 85 decibelios (dB) de nivel continuo o con picos de ruido superiores a 137 dB, sonido que equivaldría a un avión despegando. Recomendando, además, su uso a partir de 80 dB.

En muchos centros se subestiman los efectos nocivos del ruido, y estos van más allá de los problemas auditivos. El principal es la hipoacusia, pérdida de audición, la enfermedad profesional más común en Europa.

El problema es que la mayoría de personas solo se dan cuenta cuando ya es tarde, esto suele darse cuando afecta al nivel conversacional. Otros problemas auditivos son los acúfenos, una molesta sensación de zumbido, timbre o explosión, o la hipersensibilidad.

Pero no solo cuestiones auditivas, una exposición continuada o excesiva al ruido, lleva al cuerpo a establecer mecanismos de defensa. El principal es la producción de hormonas que incrementan la presión sanguínea y la frecuencia cardiaca. Con esto y otros factores, un nivel excesivo de ruido puede provocar, entre otros, los siguientes problemas:

Irritabilidad.
Tensión.
Nerviosismo.
Cansancio.
Trastornos del sueño.
Incapacidad de concentración.
Estrés.
Disfonía. Por el esfuerzo en las cuerdas vocales. Al no escuchar bien, se grita más.