La clasificación que describe Reynasa en su blog está encabezada por el Mercedes Benz OM 602, el propulsor que alimenta la mayoría de modelos de la Clase E de los años 80 y 90 de la marca alemana. Con cinco cilindros en línea y movido por gasoil, se comercializó en tres versiones entre 90 y 129 CV.

Otro motor es el Mitsubishi 4G63, de 2 litros y cuatro cilindros en línea, de gran resistencia y mantenimiento mínimo. Lanzado en 1981, su producción continúa hoy en día a cargo de otros fabricantes con licencia de la marca japonesa.

También destaca el BMW M60, producido entre 1992 y 1996, y que montan varios modelos de las Series 5 y 7. Con una configuración de 8 cilindros en V, 3,4 litros de cilindrada y 286 CV de potencia, se trata de un motor ligero pero que en algunos vehículos ha llegado a alcanzar los 500.000 kilómetros.

El Toyota 3SFE, producido entre 1986 y 2000, es uno de los motores más difundidos de la compañía. Este propulsor de inyección de 2 litros tiene una potencia de 120 a 175 CV. Por su parte, el Honda D-Series se encuentra en el Top 5. Estos motores de 4 cilindros en línea se fabricaron entre 1984 y 2005. Su pequeño volumen, de 1,2 a 1,7 litros, no les impide alcanzar los 128 caballos. Su fiabilidad le permite superar el medio millón de kilómetros sin mayores reparaciones.

También es de BMW el M30, fabricado desde 1968, con 2,5 litros y entre 150 y 208 CV. Es muy fiable gracias, entre otros, al bloque de cilindros de hierro fundido y la cabeza del cilindro en aluminio. Finalmente, el motor Nissan RB26, montado en los Skyline, puede llegar a superar los 160.000 kilómetros. Con 6 cilindros en línea y 2,6 litros de cilindrada, alcanza los 600 caballos.