Mann Hummel Ibérica celebró el 17 de abril sus Bodas de Oro, con una jornada muy emotiva en su sede de Zaragoza, a la que han asistido la presidenta del Gobierno de Aragón, Luisa Fernanda Rudi; el consejero de Economía y Empleo del Gobierno de Aragón, Francisco Bono, y la concejala del Ayuntamiento de Zaragoza, María Dolores Ranera, junto a los principales representantes del mundo empresarial y sindical de la región.

 

Los asistentes realizaron una visita por la fábrica, conociendo cómo es el proceso de fabricación de los filtros y componentes y viviendo de cerca el día a día de los trabajadores de la compañía. Además, llevaron a cabo un recordatorio de los 50 años de vida de empresa, destacando sus grandes hitos, que le han permitido convertirse en una firma referente en la industria aragonesa.

José Ignacio Murillo, primer director general de la compañía, hizo un repaso histórico de la empresa y su adaptación al medio. "Es una filial del grupo alemán, pero ante todo una fábrica zaragozana", recalcó.

"Nosotros somos una pequeña parte de la historia. El éxito de la compañía es fruto del esfuerzo de cada una de las personas que forman y han formado parte de la familia Mann Hummel Ibérica, es decir, los cerca de 700 empleados que actualmente trabajan con nosotros y casi los 1.000 zaragozanos que nos han acompañado durante las cinco décadas de vida", destacó Javier Sanz, director general de la empresa.

En palabras del dirigente, nuestros trabajadores han sabido adaptarse a los numerosos cambios de la compañía. "Tanto a nivel de producto, como de los procesos y el lugar de fabricación, desde la calle Santa Fe, hasta las actuales instalaciones de Plaza".

Son y han sido, prosigue, un ejemplo de eficacia y equipo fuerte motivado y comprometido que han convertido a Mann Hummel Ibérica en una compañía sólida, fuerte, con energía y motivación para continuar.

La compañía ha apostado por la investigación y el desarrollo desde su creación. Ya en 1965 contaba con un laboratorio, en el que realizaban los primeros ensayos. "En la industria del automóvil todo evoluciona muy rápido y es necesario adaptarse a los cambios y apostar por la innovación, respondiendo con la máxima calidad a las exigencias del mercado", apuntó Sanz.

Reflejo de su apuesta por la máxima calidad y eficiencia son sus números reconocimientos obtenidos a lo largo de su historia, entre los que sobresale ser elegido Proveedor del Año de GM, Proveedor Nivel 1 de Nissan, Q1 de Ford desde 1982 o el premio a la calidad de Renault.

Sanz recordó en este sentido que durante los 50 años de vida, la compañía solamente ha tenido cuatro directores generales, lo que demuestra su gran estabilidad. "Llevo dos años al frente de la fábrica y solo puedo reafirmar que es una gran empresa, que trabaja en un grupo internacional con proyección de futuro y con la ambición de ser líderes en el sector", añadió a continuación.