"El cambio hacia la movilidad alternativa no será el final de la movilidad y, ciertamente, no será el final del automóvil", señalaba Volkmar Denner, presidente del Consejo de Administración de Robert Bosch, durante la presentación de las cifras provisionales de la compañía en 2019. "El cambio fundamental en la industria automotriz ofrece grandes oportunidades para Bosch". Esto incluye la creciente demanda de movilidad en el futuro.

Según el Foro Internacional del Transporte (ITF), la movilidad personal aumentará en casi un 50% en todo el mundo entre 2015 y 2030. “En el futuro próximo, el automóvil seguirá siendo el medio de transporte número uno y tiene excelentes perspectivas de convertirse en un medio aún más seguro, cómodo y ecológico", destacó Denner. Las nuevas tecnologías como el Internet of Things (IoT), la inteligencia artificial (AI) y la pila de combustible también adelantarán el tránsito hacia una movilidad alternativa.

Bosch se beneficiará de su temprana entrada en estas áreas de desarrollo. Además, los nuevos fabricantes de automóviles en el mercado de la movilidad eléctrica requieren, cada vez, más soluciones completas en lugar de componentes. "Para nosotros, como proveedor de servicios completos, más negocio de sistemas significa un potencial de ventas de miles de millones", dijo Denner. En el futuro, Bosch también se beneficiará de la tendencia hacia una mayor electrónica y software: la compañía estima que el mercado de sistemas electrónicos intensivos en software crecerá un 20% anual hasta el 2030.

Bosch invierte unos 3.700 millones de euros anuales en desarrollo de software y emplea actualmente a 30.000 ingenieros de software

Para el presidente, una fuerza laboral cualificada es un factor de éxito estratégico para dominar los retos actuales y futuros. "Bosch se ve a sí misma como una organización de aprendizaje, en la que la formación está integrada en el trabajo diario". Además de sus inversiones regulares para capacitar su plantilla, Bosch está lanzando un nuevo programa de formación en AI para unos 20.000 empleados. Incluye formatos de capacitación en tres niveles diferentes: para directivos, ingenieros y desarrolladores de AI, e incluye pautas para usar la inteligencia artificial de manera responsable.

Bosch pretende expandir su negocio existente y abrir nuevas áreas de negocio mediante inversiones anticipadas en tecnologías futuras. "En el periodo comprendido entre 2013 y 2020, Bosch habrá invertido unos 3.000 millones de euros en nuevas áreas en expansión", anunció el responsable de la compañía, que este año invertirá 500 millones sólo en electromovilidad, incluidas las pilas de combustible.

Además, Bosch gastará más de 600 millones de euros en conducción automatizada y otros 100 en soluciones de movilidad conectada. Además, desde 2015, la empresa ha invertido 600 millones de euros en la expansión de sus actividades relacionadas con el Internet of Things, incluyendo el nuevo Campus IoT de Bosch en Berlín y la expansión del negocio de la industria conectada de la compañía.

En el periodo comprendido entre 2013 y 2020, Bosch habrá invertido unos 3.000 millones de euros en nuevas áreas en expansión

Al moverse hacia las nuevas tecnologías, y en el ámbito de la conducción automatizada, Bosch está completando su cartera de sensores y está empezando a producir sensores lidar de largo alcance. El medidor de distancia basado en láser puede detectar de manera fiable incluso objetos no metálicos a una gran distancia, tales como rocas en la carretera. Esto significa que se dispone de tiempo suficiente para maniobras como frenar o esquivar.

Bosch está impulsando también la comercialización de la pila de combustible: está desarrollando el componente principal de la propulsión, la pila, junto con Powercell y planea lanzarlo en 2022. Además, la compañía continúa invirtiendo en motores de combustión altamente eficientes. Según la investigación de mercado de Bosch, dos de cada tres vehículos nuevos que se matriculen en 2030 seguirán funcionando con diésel o gasolina, con o sin opción híbrida.

Pero la firma alemana quiere ir más allá de la movilidad del futuro para desarrollar nuevas tecnologías y promover la acción climática. Al hacerlo, quiere mantener un equilibrio entre economía, medio ambiente y responsabilidad social corporativa. En su camino para convertirse en una empresa del IoT, Bosch confía en la inteligencia artificial y, para ello, Bosch está invirtiendo 100 millones de euros en su campus de inteligencia artificial en Tübingen. La compañía también está impulsando sus propias iniciativas de acción climática: a finales de 2019, Bosch logró la neutralidad de carbono en todas sus localizaciones en Alemania y, a finales de 2020, ocurrirá lo mismo en todas las del mundo.