Volkswagen, como ya les informamos en un artículo publicado recientemente, ha diseñado un plan con el que pretende superar la mayor crisis de su historia - la de los motores trucados - y asegurarse un plan estratégico de futuro.

Matthias Müller, su presidente, anunció el pasado jueves la producción de más de 30 nuevos modelos de coches eléctricos hasta 2025, un sector en el que hasta ahora la empresa de Wolfsburgo no había sido muy fuerte. Müller, de hecho, lo presentó como el “mayor cambio de procesos en la historia de la compañía”.

En este sentido, tras el fuerte escándalo por la manipulación de emisiones de los gases contaminantes de sus motores, la firma intenta volver a ser una referencia y lo hace apostando por los coches eléctricos y los vehículos sin conductor.

El documento Estrategia 2025 tiene como objetivo alcanzar unas ventas anuales de entre dos y tres millones de coches eléctricos, lo que equivaldría a entre el 20-25% sus ventas globales. Volkswagen también quiere entrar en el negocio de las baterías recargables, que por ahora no fabrican.

El grupo trata con estos planes de responder al escándalo mayúsculo que estalló el pasado mes de septiembre, que costó la cabeza a su hasta entonces presidente, Martin Winterkorn, y por el que ha dotado provisiones por valor de 16.200 millones de euros para cubrir posibles pérdidas.

La crisis ha hecho replantearse sus prioridades. Volkswagen ya no aspira a superar a Toyota como el mayor fabricante de coches del mundo. “El tamaño no es un objetivo en sí mismo”, reflexionó Müller.