La grúa elevadora de motores es una herramienta hidráulica especialmente diseñada para facilitar la tarea de retirar el motor del vehículo. Según recoge el Blog Ruta 401, esta es una fase que comporta bastante riesgo, ya que el motor contiene numerosas piezas frágiles que podrían romperse o deformarse si sufren algún golpe durante el proceso. Estas son sus partes:

- Base: consiste en una estructura de acero con dos plataformas unidas en forma de “V”. En la parte donde ambas plataformas están más cercanas se levanta el cuerpo de la grúa y se sitúa también la bomba hidráulica. Estas plataformas suelen tener alrededor de 1,5-2 metros de longitud (depende del modelo). Esta base y, por tanto, la grúa en sí misma, se puede desplazar gracias a la inclusión de ruedas de acero (entre 4 y 6).

- Cuerpo: en uno de los extremos de la base se sitúa el cuerpo de la grúa, que es el soporte que hace de nexo entre la base y el brazo. También es donde se sitúa la bomba. Suele tener un metro de altura aproximadamente.

- Bomba hidráulica: es el elemento que permite subir y bajar el brazo de la grúa. Es accionado por el propio profesional del taller. Gracias a este elemento podemos subir el motor para extraerlo con cuidado del vehículo, y depositarlo en un banco de trabajo.

- Brazo: va unido a la bomba de forma que sube y baja por la acción del operario. También se une al cuerpo mediante un elemento visagra que sólo permite un movimiento horizontal y vertical. Algunos de estos brazos incluyen varias opciones para ajustar su longitud, aunque esta es menor que la base (normalmente algo más de un metro).

- Gancho: se encuentra en el extremo del brazo y es el elemento prensil que permite tener bien sujeto el motor (u otro elemento) antes de proceder a su levantamiento. Normalmente se le puede acoplar accesorios que permiten la inclusión de más ganchos para obtener mayor estabilidad durante la elevación.

Una vez que se haya retirado la tapa superior del motor, drenado todos los líquidos, desconectado las baterías, desconectado cables y conexiones y desatornillado el motor de transmisión, llegará un momento en que el motor tan sólo estará unido al vehículo por los 'silentblocks'. Este es el momento en el que se debe tener la grúa preparada. Normalmente los 'silentblocks' tienen tres o cuatro puntos de anclaje, por lo que habrá que ir acoplando los ganchos de la grúa elevadora a medida que se vayan retirando los anclajes de los 'silentblocks'.

Cuando todos los ganchos estén puestos y no haya nada que lo una a los 'silentblocks', el motor estará totalmente sujeto por la grúa. Este es el momento de utilizar la bomba para ir elevando el motor poco a poco, momento en el que es bastante necesaria la ayuda de algún compañero que sujete el motor durante el proceso. Cuando el motor esté totalmente fuera del vehículo, se puede trasladar gracias a las ruedas que incorpora la grúa y depositarlo en un banco de trabajo, usando la bomba nuevamente y con mucho cuidado.