Tanto en invierno como en verano el motor genera gran cantidad de calor. Para controlar que ese calor no dañe al motor es necesario mantenerlo en unos niveles óptimos de temperatura y el radiador cumple esa función gracias a la correcta circulación del líquido refrigerante. Según destacan desde Imprefil, un buen radiador garantiza una buena temperatura del motor.

Si la temperatura está por debajo del nivel óptimo, el motor trabaja mal, no rinde como debería y contamina más, y si la temperatura está por encima, el motor se sobrecalienta lo que puede provocar severos daños al motor. Un radiador en buen estado mantiene la temperatura en su nivel óptimo. Un radiador con muchos años o un radiador de baja calidad puede presentar problemas de corrosión, ya que aunque el aluminio tiene una gran resistencia al agua y al aire su corrosión se produce, entre otros, por efecto de la salinización, la polución o la bruma del mar en ciudades costeras.

Esta corrosión afecta directamente la vida útil del radiador dando como resultado una disminución en el rendimiento, ya que disminuye la capacidad de disipación de temperatura. Imprefil indica que esto pone en riesgo la vida útil del motor ya que la temperatura de trabajo queda por encima de la recomendada y también puede producir perforaciones.

Para saber si el radiador está mal, es necesario observar si son perceptibles fugas provenientes del radiador, o si debido a un golpe éste se ha deformado o dañado. También si se nota que el radiador del coche presenta una notable diferencia térmica -una parte está fría y otra caliente-, o si el motor de su coche se sobrecalienta. En caso de corrosión, se podrá observar una capa calcárea y picaduras en el metal.

Igualmente, cualquier radiador debe tener un mínimo de mantenimiento y, entre las acciones a realizar, destacan la revisión del nivel del líquido refrigerante en el radiador y rellenar, si es necesario, el depósito con refrigerante. No se debe usar agua porque contiene impurezas que se adhieren a las paredes del motor y puede causar corrosión. Desde Imprefil recomiendan hacer esta verificación por lo menos una vez al mes. Además, hay que tener en cuenta que el radiador se revisa cuando el motor está frío, y que el tapón del radiador debe estar limpio y libre de fisuras.

Radiadores existen muchos en el mercado, pero Imprefil, consciente de su importancia para el correcto funcionamiento del vehículo, ofrece más de 500 referencias de radiadores y enfriadores de alta calidad para una gran variedad de modelos. La empresa es conocedora de la importancia que tiene para los radiadoristas contar con productos de calidad para poder realizar un buen trabajo; por ello, pone a su disposición una amplia oferta de herramientas altamente especializadas:

  • Desgrapador. Muy útil para no dañar el radiador cuando se desmonta un depósito del mismo.
  • Grapador Plano. Con esta herramienta se consigue el correcto apriete de las grapas del radiador al depósito una vez que se ha montado.
  • Mordaza. Mantiene una presión constante en el depósito para que el grapado del mismo sea el correcto.

Imprefil garantiza un completo abanico de productos de la mayor calidad avaladas por la marca G&M Radiator.