El debate a la hora de elegir entre un motor de gasolina o uno diésel tiende a basarse en la rentabilidad a corto plazo, dejando en el olvido argumentos de peso como el mantenimiento rutinario del vehículo. Endado.com destaca las diferencias entre ambos motores, centrándose en las partes mecánicas del motor: filtro de combustible, correa de distribución y las válvulas de recirculación de gases.

Existen similitudes entre los cambios que se realizan en ambos motores (aceite y filtro son los más frecuentes), pero las principales diferencias se centran en el cambio constante del Filtro de Combustible en el caso de los diésel, mientras que en los motores de gasolina este filtro es secundario. También el caso de los diésel, es necesario verificar en cada cambio de filtro que no llegan impurezas que puedan dañar el sistema, además de verificar en cada revisión el estado de las bujías de incandescencia o calentadores, ya que son los encargados de precalentar el combustible, procurando un correcto arranque del motor.

Por otro lado, los motores de gasolina requieren una comprobación periódica del espesor entre los electrodos de las bujías, para asegurar un correcto salto de chispa, que deriva en un correcto funcionamiento del motor. Según Endado.com, es necesario comprobar que no presenten incrustaciones de residuos de aceite o carbonillas, ya que eso puede tener como consecuencia la sustitución del juego entero.

En cuanto a otros elementos mecánicos del motor, las correas de distribución surgen como uno de las grandes averías y diferencias entre ambos tipos de motor. “Gracias a las nuevas tecnologías, la vida útil de este elemento en los motores diésel se ha alargado de forma considerable, pudiendo ser reemplazado, en algunos casos, a los 200.000 kilómetros”, afirma José Antonio Sanchez, cofundador de Endado.com. “Este no es el caso en los motores de gasolina, en los que se recomienda reemplazar la correa entre los 120.000 y 150.000 kilómetros, dependiendo del fabricante”.

Finalmente, en los motores diésel es muy importante vigilar las válvulas de recirculación de gases de escape, EGR (Exhaust Gases Recirculation) por sus siglas en inglés. Este sistema es el encargado de redirigir parte de los gases de escape de vuelta al motor para ser “re-quemados” y eliminar así una pequeña parte de partículas sólidas. Por el contrario, estas válvulas terminan por llenarse de carbonilla, teniendo como consecuencia un mal funcionamiento del motor. Endado.com recomienda limpiar estas válvulas cada 100.000 kilómetros, o menos si es un ciclo urbano. Ésto no sucede con los motores de gasolina, ya que no requieren una atención especial a los sistemas de anticontaminación.