Ante un catalizador en mal estado, algunos talleres apuestan por sustituirlos siempre y otros realizan labores de regeneración. Sin embargo, también existe la opción de limpiarlo, una solución que despierta algunas dudas que Loctite trata en el último post del Blog Ruta 401.

Cuando el catalizador está obstruido no puede cumplir con su función, lo cual se traduce en síntomas como pérdida de potencia, ruidos metálicos en el escape, exceso de humos o incluso que el coche se pare. Si el catalizador no funciona, dependiendo de su estado o de las preferencias del cliente, se puede proceder de varias formas distintas: sustitución, reconstrucción o limpieza. También está la opción de vaciarlo, pero está prohibido ya que aumenta las emisiones de gases contaminantes.

Al sustituirlo simplemente se cambia por uno nuevo. La segunda vía, reconstruirlo, es la que toman algunos talleres especializados. Esta alternativa consiste en desmontar el catalizador y sustituir el núcleo, respetando siempre los códigos y las homologaciones originales. Por último, existe la opción de limpiar el catalizador, pero “¿es realmente efectiva?”, se preguntan desde Loctite.

Uno de los métodos empleados para limpiar el catalizador es utilizar máquinas como la Flash Cleaner Machine, que limpian el catalizador y el filtro de partículas a través de la circulación de agua caliente a presión (mezclada con otros componentes especiales) por los conductos. También se emplea cada vez más la sonocatálisis, la limpieza de catalizadores por ultrasonidos.

Otro de los métodos más comunes es el empleo de productos especiales, como los limpiadores descarbonizantes que facilitan la eliminación de las partículas de hollín, y evitan así la acumulación de partículas mejorando la circulación de los gases. Algunos talleres especializados afirman que el catalizador puede recuperar hasta un 98% de su efectividad tras una limpieza a fondo.