Aunque la Aemet señala al mes de enero como el más frío del año, las heladas ya han empezado a producirse en muchos puntos de la Península. La presión de los neumáticos, las correas, los manguitos del motor, las piezas de goma o los limpiaparabrisas pierden efectividad por debajo de 10º C. Estos son algunos de los componentes que se deben revisar antes de la llegada del invierno, pero no serán los únicos. Desde Mann-Filter indican que los coches tienen cuatro filtros (aire, aceite, habitáculo y combustible) y el correcto funcionamiento de cada uno de ellos evitará sustos y gastos imprevistos durante los próximos meses.

Filtros de aire

Durante los meses más cálidos del año en los que se acumulan muchos kilómetros en carretera a altas temperaturas, también se acumula polvo, polen, arena, hollín, etc., en las principales entradas de aire al coche. Revisar el filtro del aire después de esta época y antes de que lleguen las heladas más frías, ayudará a reducir el consumo de combustible y de aceite. Cuanto más limpio está el filtro de aire, mejor combustión y, por tanto, mayor reducción del consumo excesivo de combustible. Además, esto permitirá cumplir con la normativa vigente de emisiones contaminantes.

Filtros de aceite

El aceite se ocupa de la lubricación y refrigeración del motor, reduciendo su rozamiento interno e interviniendo indirectamente en el mantenimiento de su temperatura, entre otras muchas funciones. Durante las épocas más frías del año se eleva la problemática de los “arranques en frío” que son los momentos más críticos que afectan al desgaste prematuro del motor. En un arranque en frío en invierno, el aceite se vuelve más viscoso y, por tanto, le va a costar más esfuerzo atravesar el medio filtrante donde se tienen que quedar retenidas las partículas nocivas. Si a esto se añade un filtro al final de su vida útil con mucha cantidad de suciedad acumulada, aumentará la dificultad del aceite para atravesarlo y con ello las probabilidades de sufrir un desgaste prematuro del motor.

Filtros de combustible

Filtro combustible mann filter 2

Con la llegada de las bajas temperaturas, surge el riesgo de gelificación del diésel. Por debajo del llamado límite de temperatura de filtrabilidad situado en -7º C, se forman cristales de parafina en el combustible que se aglomeran y puede bloquear el filtro de combustible, produciendo problemas en la potencia del motor, problemas de arranque o incluso un fallo en el motor.

Para evitar que estas partículas lleguen al combustible y dañen el motor, es recomendable comenzar el invierno con un filtro en perfectas condiciones para que la dificultad de filtración no se vea incrementada por un filtro que esté al final de su vida útil y se encuentre al límite de su capacidad de filtración. Asimismo, Mann-Filter incorpora su gama actual de filtros de combustible con calefactores integrados capaces de reducir el límite de temperatura de filtrabilidad en unos ocho grados, lo que garantiza un arranque en frío fiable incluso a bajas temperaturas.

Filtros de habitáculo

Cuando llega el frío, también hay que revisar el estado de los filtros de habitáculo: el polen, las partículas de hollín, el polvo y la abrasión de los neumáticos habrán contribuido a obstruirlos durante los meses más cálidos del año. Y, por tanto, su capacidad de filtración será menor. Además, el clima invernal provoca ventanas empañadas que impiden a visibilidad del conductor. Para evitarlo, es fundamental contar con un filtro de habitáculo en perfecto estado que garantice la potencia total de refrigeración y calefacción del sistema de aire acondicionado. Algo imprescindible durante los meses más fríos del año ya que asegura que el interior del vehículo se caliente más rápidamente. Si, por el contrario, el flujo de aire disminuye debido a un filtro obstruido, pueden producirse ventanas empañadas y una peligrosa película de resplandor o grasa que afecta peligrosamente la visión del conductor.