De los cinco sentidos, el que más trabaja mientras se conduce es la vista: el 90% de la información que se recibe cuando se está al volante llega a través de los ojos, por lo que a mayor visibilidad, menor probabilidad de tener accidentes. Controlar el campo de visión es más difícil cuando se quiere saber qué ocurre detrás y en los laterales; de ahí que todos los vehículos cuenten con tres espejos: el retrovisor y dos exteriores, aunque la visibilidad nunca es del 100%. Siempre hay un punto, conocido como ángulo muerto o punto ciego, en el que el automovilista no alcanza a ver la zona trasera de ninguna manera.

Cualquier maniobra en ese momento es peligrosa para otros vehículos, camiones, motoristas y, especialmente, por los ciclistas, debido a que son más difíciles de detectar. Pequeños gestos marcan la diferencia; por ejemplo, por norma general, como ciclista es recomendable dejar que un camión gire a la derecha, cediéndole el paso aun teniendo preferencia, para evitar un posible accidente por no ser visto.

Según el director del área de movilidad de TÜV Rheinland en España, Rodrigo Radovan, “algunos de estos accidentes podrían evitarse, pues ya existen los medios técnicos adecuados”. En este sentido, “un asistente electrónico en las curvas podría prevenir más del 40% de los accidentes entre camiones y ciclistas, según una reciente investigación de los accidentes realizada por las aseguradoras”.

La tecnología avanza para evitar este tipo de incidentes. Desde 2010, varios fabricantes han estado trabajando con un sistema tecnológico de advertencia del ángulo muerto en camiones. Se trata de un sistema de seguridad pasiva que utiliza un radar para monitorear una franja de 3,75 metros de ancho en el costado del camión, con una longitud máxima de casi 19 metros. Cuando el dispositivo detecta un ciclista o peatón en el ángulo muerto del lado del pasajero, se enciende una luz de advertencia amarilla. Si existe riesgo de colisión, se ilumina una bombilla roja y suena una señal de advertencia acústica. Algunos asistentes incorporan incluso la función de frenado de emergencia.

Sin duda, la opción más viable, y esta vez como medida de seguridad pasiva, es la concienciación de todos los usuarios de las vías públicas. Según Rodrigo Radovan, “toda medida de concienciación es bienvenida para evitar, en la medida de lo posible, que se cometan errores humanos por una baja atención o despistes en los momentos menos oportunos”.