Una motocicleta y un coche tienen puntos en común, entre ellos la necesidad de lubricar perfectamente sus componentes para protegerlos del desgaste y de la fricción. A pesar de ello, desde Total explican que los aceites que se utilizan en cada uno son distintos, ya que cada uno tiene necesidades de lubricación específicas. Por eso no siempre será posible intercambiar el lubricante de uno a otro vehículo.

Un ejemplo de estas diferencias es que el diseño del motor de una motocicleta es diferente al de un coche. Es cierto que comparten el hecho de tener cilindros, pistones y otras partes mecánicas, pero la forma en la que estas se encuentran dispuestas es distinta, por lo que exigen lubricantes especializados. La diferencia principal radica en que la caja de cambios y el embrague de una motocicleta comparten lubricante con el motor.

En cambio, el lubricante del motor de un coche no baña los discos del embrague ni de la caja de cambios. Esto se traduce en el hecho de que su lubricante posee una cantidad de aditivos que le permite cumplir su función específica, como pueden ser los relacionados con la acción antifricción, los antiespumantes, antioxidantes, mejoradores de IV o detergentes, entre otros.

Tal vez el mayor obstáculo al intercambio de lubricantes entre coches y motos lo presenta el embrague, según Total: normalmente con un aceite para coches, los embragues de una motocicleta tienden a deslizar. Esto se debe a que los materiales con los que están fabricados no son compatibles con esos aditivos, específicamente el antifricción. Además, podrían encontrarse problemas adicionales, como que los aditivos del lubricante ataquen los metales que conforman el embrague.

Otra de las grandes diferencias son las condiciones de operación que tiene cada motor y que son muy distintas entre sí. Desde Total especifican que podemos estar hablando de un motor de cuatro cilindros, 1.5 litros y 100 CV que opera habitualmente en torno a las 4.000 rpm, frente a otro de dos cilindros, 1.1 litros y 90 CV que podría llegar fácilmente hasta las 13.000 rpm.

A este régimen de revoluciones tan extremo, el lubricante debe mantener sus propiedades al máximo para garantizar el perfecto mantenimiento del motor. Si se utiliza un aceite que no ha sido diseñado para soportar unas condiciones tan severas, nos arriesgamos a que deje de lubricar y ocasione gripados o averías mayores.

Por otro lado, el intervalo de cambio en ambos vehículos es distinto, ya que el lubricante de motocicletas se suele llevar al extremo de manera más continua, por el tipo de condiciones a las que trabaja su motor Esto deteriora mucho más y más rápidamente su lubricante que el que se emplea en un coche, por eso se debe sustituir más a menudo.