Desde el Blog Ruta 401 de Loctite aseguran que es complicado generalizar qué averías se producen con más frecuencia o cuáles son más caras o complicadas, pero en un artículo afirma que hay averías en ciertos componentes que tienden a complicarse.

- Averías eléctricas. Un coche actual puede llevar kilómetros de cableado, a lo que hay que añadir unidades de control, sensores, actuadores, termistores, etc.; por ejemplo, el BMW Serie 7 tiene casi 2,5 km. de cableado, por 1,5 km del Serie 3 y 740 metros del Serie 1. Además, estos elementos suelen estar unidos entre sí, lo que multiplica la posibilidad de averías por falsos contactos, derivaciones a masa, o cables cortados o defectuosos.

Lo que hace que estas averías tengan reparaciones complicadas es que no siempre se puede disponer de los esquemas eléctricos para saber por dónde pasa cada cable y poder seguir la instalación eléctrica correctamente, lo que supone un mayor coste en tiempo de mano de obra.

- Averías en la caja de cambios. Uno de los problemas de las averías en las cajas de cambios manuales es que pueden ser muy variados: desgaste en los cojinetes, holguras en engranajes, problemas en las varillas del cambio, falta de lubricación, etc. Otro inconveniente es que, en la mayoría de casos, cuando se encuentra un problema de este tipo, es necesario desmontar y abrir la caja de cambios, con las horas de mano de obra que ello conlleva.

En las cajas de cambios automáticas las averías más comunes son las siguientes: la mezcla del aceite ATF con el líquido refrigerante, un nivel bajo de ATF o averías en convertidores de par, embragues y unidades de control. En algunas cajas automáticas cambiar piezas como unidades de control o incluso embragues se puede hacer con relativa sencillez. Sin embargo, en el caso de averías más complicadas en las entrañas de la caja, puede ser necesaria enviarla a un taller especializado en este tipo de transmisiones.

- Averías en el motor. También son frecuentes y muy variadas, debido a la gran cantidad de piezas que incorporan y que están sometidas a estrés, rozamiento, presiones o altas temperaturas. Las operaciones de mecánica pesada también tienen un coste elevado de mano de obra. Se debe invertir tiempo tanto en el diagnóstico como en la reparación de elementos, como en pistones, cigüeñal, bielas, cilindros y un largo etcétera. En muchos casos, una avería en el motor implica tener que sacar el motor del coche y desmontarlo fuera para poder sustituir los componentes afectados.