El destornillador es una de las herramientas más útiles y requeridas en el taller, aunque, dentro de las diferentes variedades, destaca el destornillador de impacto, que sirve tanto para apretar como aflojar, aunque su principal función se basa en aflojar aquellos tornillos que resultan difíciles de extraer, ya sea porque están demasiado apretados, deformados u oxidados, explica Loctite en uno de los últimos post del Blog Ruta 401.

Su modo de funcionamiento se basa en la conversión de la energía provocada por un impacto en energía giratoria. El destornillador se acopla al tornillo y se coloca en modo de apretar o aflojar. Entonces se sujeta con firmeza y se golpea con el martillo el extremo libre del destornillador (con cuidado de no darse en los dedos), el cual convierte este impacto en energía giratoria para enroscar o desenroscar el tornillo. Este tipo de destornilladores también suele incluir una serie de cabezas intercambiables para poder utilizarse en diferentes tornillos.

Se trata, según Loctite, de una herramienta manual que es capaz de aplicar mucha mayor fuerza de giro sin la necesidad de utilizar una herramienta de aire comprimido. Algunos destornilladores de impacto son capaces de proporcionar tanta energía de giro como un taladro y, además, son más ligeros.

También es especialmente útil para aflojar o apretar esos tornillos que se han quedado atascados o que están demasiado duros para apretarlos con un destornillador normal. Aunque cuenta con un coste más elevado que los destornilladores normales, se amortizan muy pronto en un taller.

En cuanto a sus desventajas, cabe indicar el ruido que produce su uso, además de tener en cuenta que es una herramienta susceptible de causar lesiones en los dedos, por lo que hay que usarlo con cuidado y protección.