El año pasado, las ventas de coches de gasolina en Europa superaron por primera vez desde 2009 a las de vehículos diésel. De entre las principales razones, destacan los acontecimientos relacionados con el 'Dieselgate' de Volkswagen o las restricciones de circulación que implantan cada vez más ciudades a nivel europeo, recoge un artículo del Blog Ruta 401.

Entre las causas del estancamiento en las ventas de vehículos diésel, se encuentran, según Loctite, el precio de un vehículo diésel, que sigue siendo más alto que el de uno de gasolina (media de 2.000 euros más); el mayor coste del mantenimiento correctivo (entre 300 y 700 euros más caro); y que los seguros de los diésel siguen siendo un poco más caros (una media de un 13%).

A pesar del descenso en ventas, los coches diésel también tienen una serie de ventajas respecto a los de gasolina: el consumo de combustible es inferior; el precio del gasoil es menor que el de la gasolina; mayor recuperación y un buen par motor a bajas revoluciones.

La mejor respuesta que se le puede dar a un cliente que pregunte sobre si es mejor un coche diésel o uno a gasolina es “depende de cuánto lo vayas a usar”. Según Mapfre, un coche diésel empieza a ser amortizado a partir de los 100.000-150.000 km. Y va un poco más allá: los diésel están indicados para personas que hagan al menos 25.000 km al año. Para los que hagan alrededor de 10.000 km al año es preferible un modelo de gasolina.

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