Entre el 7 y el 17 de abril se han producido en nuestro país más de 14,8 millones de desplazamientos de largo recorrido, que se han unido a los trayectos cortos en destino, según los datos de la DGT. Se trata de uno de los momentos de mayor riesgo del año, por lo que el RACE  ha solicitado extremar la precaución a los conductores durante esta Semana Santa, recordando la importancia de aumentar la seguridad.

Junto al riesgo de atascos, también existe una mayor probabilidad de avería. “Vamos a circular con el coche más cargado, con un mayor esfuerzo del motor y con el riesgo de paradas frecuentes por el volumen de coches”, advierten desde el RACE, cuyo Barómetro de Averías muestra que en la Semana Santa de 2016 subieron un 7,3% respecto a 2015. Cada día se atendió a una media de 2.000 vehículos durante los diez días que duró la operación del año pasado.

Para ayudar a los conductores, el RACE ha puesto en marcha su operativo especial de asistencia en grandes desplazamientos, con más de 4.000 vehículos preparados y una flota de talleres móviles de reparación ‘in situ' para atender a los ocho millones de clientes con los que cuenta el Club.

Según el RACE, las averías más frecuentes en carretera son los cambios de batería o de neumáticos, así como los errores en el repostaje de combustible. Sin embargo, lo que más preocupa, según el Barómetro de Averías, es que buena parte de estos problemas se podrían evitar con un rápido mantenimiento (batería, neumáticos, líquidos), sobre todo antes de un gran desplazamiento.

“Un mantenimiento que es esencial pero que se sigue gravando con un IVA de lujo”, advierten desde el RACE. En este sentido, el Ministerio de Hacienda ha presentado sus Presupuestos Generales del Estado para el año 2017, en los que, entre otras medidas, se ha procedido a reducir el IVA de algunos capítulos. En este sentido, el RACE lamenta que “en esta revisión fiscal no se hayan tenido en cuenta cuestiones directamente relacionadas con la promoción de los elementos de seguridad vial, una medida que sin duda mejoraría el acceso a muchos usuarios que, por culpa de la crisis, han dejado de mantener o sustituir algunos elementos vitales para evitar accidentes, como son las revisiones periódicas, los intervalos de mantenimientos, la sustituciones de elementos de desgaste o el uso de sistemas de protección”.

Desde el RACE consideran que, a la hora de revisar los gravámenes, toda medida que incentive la seguridad de los usuarios debería ser prioritaria. “Reducir el IVA en elementos como el casco de protección de ciclistas y motoristas, los sistemas de retención infantiles, la sustitución de neumáticos, o incluso incentivar con reducción fiscal el uso de autopistas de peaje, más seguras que las carreteras convencionales, mejorarían la seguridad y reducirían el riesgo”. Desde el Club solicitan que se tengan en cuenta estos tipos reducidos y se tome el ejemplo de otros países, como Portugal, que sí apuestan por facilitar el acceso a los sistemas de seguridad infantil a un tipo reducido.