Desde el lanzamiento de su primer neumático para lluvia en 1969, los ingenieros de Uniroyal no han dejado de trabajar en la mejora tanto de la banda de rodadura como de la goma, con la intención de perfeccionar la adherencia sobre superficie mojada y la protección contra el aquaplaning. Después de 50 años, estos objetivos forman parte esencial del ADN de la marca de Continental.

El Rallye 180 vio la luz en 1969 y se convirtió en el primer neumático para lluvia del mercado. Este recién llegado, que era capaz de alcanzar una velocidad máxima de 180 km/h, pronto fue considerado como el mejor frente a sus principales competidores. La revista Auto Motor und Sport lo elogió ya en los años 1969 y 1970, mientras que AutoZeitung lo hizo en 1971.

La principal característica del Rallye 180 era su banda de rodadura simétrica. Ambas mitades eran idénticas, con el mismo dibujo, aunque no se trataba de una simetría axial sino de una simetría central: el dibujo era el mismo, pero invertido. Por ello, el Rallye 180 no incluía directrices de montaje en los flancos, ya que no era necesario montarlo en una dirección concreta. No había una flecha como en los neumáticos direccionales, ni un lado predeterminado como en los neumáticos asimétricos.

El Rallye 180, con una duración mejorada y una maniobrabilidad y una conducción cómodas, era un neumático de verano para turismos. La gama contaba con 30 tamaños, homologados para velocidades de hasta 180 km/h y disponibles en 13, 14 y 15 pulgadas. Por sus características y prestaciones, el Rallye 180 ha allanado el camino a todos los desarrollos posteriores realizados por la marca del paraguas rojo.