El Grupo Michelin se compromete a que sus neumáticos sean 100% sostenibles para el año 2050. Para cumplir este objetivo se basará en el concepto “Vision” presentado en 2017, un prototipo de neumático sin aire, conectado, recargable y ecológico. En la actualidad, los neumáticos fabricados por Michelin ya contienen cerca de un 30% de materias primas naturales, recicladas o sostenibles (en 2020, el 28% de las materias primas utilizados en los neumáticos fabricados por el grupo Michelin eran sostenibles).

Un neumático Michelin es un producto de alta tecnología compuesto por más de 200 ingredientes. El elemento principal es el caucho natural, pero también se puede encontrar caucho sintético, metal, fibras y otros componentes que refuerzan la estructura, como el negro de carbono, la sílice o los plastificantes (resinas). Combinados de la forma ideal, estos materiales interactúan para ofrecer el equilibrio óptimo entre prestaciones, facilidad de conducción y seguridad, al tiempo que reducen el impacto medioambiental del neumático.

Los conocimientos de Michelin en tecnología de materiales se deben a sus capacidades de I+D, que se sustentan en las más de 6.000 personas que trabajan en siete centros de investigación y desarrollo en todo el mundo, y que dominan 350 áreas de especialización. El compromiso de estos ingenieros, investigadores, químicos y desarrolladores ha dado lugar a la presentación de 10.000 patentes que abarcan el diseño y la fabricación de los neumáticos. Todos ellos se esfuerzan día a día para encontrar las recetas que mejoren la seguridad, la duración, la manejabilidad y otras prestaciones de los neumáticos, al tiempo que contribuyen al objetivo de lograr que sean 100% sostenibles en 2050.

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Michelin también es consciente de que la velocidad y la naturaleza de la innovación requiere de nuevas formas de cooperación. Para ello se han establecido acuerdos con empresas y startups innovadoras cuyos avances ofrecen perspectivas ilimitadas. Axens e IFP Energies Nouvelles, las dos empresas que lideran el proyecto BioButterfly, trabajan con Michelin desde 2019 en la producción de butadieno -uno de los componentes del caucho sintético utilizado para fabricar neumáticos- de origen vegetal para sustituir al butadieno obtenido del petróleo. Utilizando la biomasa procedente de madera, cascarilla de arroz, hojas, tallos de maíz y otros residuos vegetales, se podrían incorporar al proceso de fabricación de los neumáticos Michelin hasta 4,2 millones de toneladas de virutas o astillas de madera cada año.

El acuerdo entre Michelin y la empresa canadiense Pirowave, firmado en noviembre de 2020, permite producir estireno reciclado a partir del plástico que se encuentra en envases, como las tarrinas de yogur, bandejas alimentarias o paneles aislantes. El estireno es un monómero utilizado para la fabricación de poliestireno, y también para producir caucho sintético, usado en la fabricación de neumáticos y una amplia variedad de productos de consumo. Con el tiempo, cada año podrían reciclarse el equivalente a 42.000 millones de envases de yogur para obtener materia prima para la fabricación de neumáticos Michelin.

El proceso desarrollado por la startup francesa Carbios, que se implementará en una fábrica de Michelin a partir de otoño de este mismo año, utiliza enzimas para deconstruir los residuos de plástico PET (tereftalato de polietileno) en sus monómeros puros originales, de forma que puedan recuperarse y reutilizarse infinitamente para fabricar nuevos plásticos PET. Uno de estos plásticos recuperados es el hilo de poliéster utilizado en la fabricación de neumáticos. Alrededor de 4.000 millones de botellas de plástico podrían reciclarse anualmente para fabricar neumáticos Michelin.

Por último, Michelin pondrá en marcha la construcción de su primera planta de reciclaje integral de neumáticos en una empresa conjunta con la sociedad Enviro. Esta compañía sueca ha desarrollado y patentado una tecnología especial para recuperar el negro de carbón, el aceite de pirólisis, el acero, el gas y otros materiales en el proceso de reciclado de los neumáticos usados. Esto permitirá reciclar la totalidad de cada neumático al final de su vida útil, y reutilizar el material en distintos procesos de producción basados en el caucho.

Michelin también apoya la economía circular, como demuestra su participación en el consorcio europeo BlackCycle. Este proyecto, coordinado por el grupo Michelin y financiado por la Unión Europea, reúne a 13 entidades del sector público y privado, cuatro de ellas españolas, para diseñar procesos de producción de neumáticos nuevos a partir de neumáticos fuera de uso.