En el pasado número de Talleres en Comunicación, la editorial versaba acerca de la incapacidad del sector para escoger una voz común que lo represente, de esa falta de entendimiento que por desgracia no es el único mal que aqueja al sector profesional.
En respuesta a ese editorial hemos recibido algunos mensajes que recordaban algunos de esos problemas  siendo uno de los más recurrentes el de los talleres ilegales.

Este fenómeno no es algo nuevo en el sector, es un problema crónico que no ha hecho sino agudizarse en los últimos tiempos como consecuencia de la grave crisis que sufre nuestra economía. Los malos resultados económicos  se ceban en el colectivo de talleres que han visto reducida su clientela por falta de liquidez en los bolsillos del gran público.

Muchos usuarios han optado por hacer bricolaje casero, echar mano de un amigo con nociones de mecánica o en el peor de los casos, acudir a uno de esos talleres de tapadillo. En algunos casos se trata de talleres legales que han tenido que cerrar por no poder afrontar los gastos de mantenimiento y que siguen trabajando a persiana cerrada, en otros casos son locales totalmente piratas, en los que trabajan mecánicos de dudosa capacidad.. y en cualquier caso todos son puntos de reparación que restan clientela a los que trabajan dentro de la legalidad y lo que es peor sin garantía alguna sobre las operaciones realizadas.

Esos locales al margen de la ley no reciben en muchos casos visitas de inspectores y según nos comentan muchos profesionales, en caso de recibirla no sirve de mucho, ya que sólo se multa a los que saben que pagarán.
Por lo visto las comunidades de Baleares, Castilla y León, Andalucía y Extremadura son de las que más sufren esta plaga, aunque lo cierto es que no hay una sóla comunidad que se libre de esta práctica fraudulenta.

Asetra asegura que sólo las denuncias antes los respectivos ayuntamientos pueden servir de algo, aunque luego hace falta que las autoridades locales actúen…

Como ejemplo de posible solución a este problema conocemos la experiencia llevada a cabo por la asociación FEMETE de Tenerife que visitó uno  a uno los locales marginales para tratar de que se pusieran al día y legalizasen su situación. Una política que en la práctica les ha dado buenos resultados.

Puede que otras asociaciones de talleres tomen ejemplo y actúen de forma similar o quizas pueda hacerse presión sobre las autoridades para que actúen de forma más eficaz, pero en cualquier caso este es un tema que requiere atención si no queremos que alcance mayores proporciones lo que podría ser más que preocupante para todo el sector.

De ahí nuestra insistencia en que el sector sea representado por una sola voz.