Goodyear presentó en el pasado Salón de Ginebra, por primera vez al público, la tecnología AMT, que permite que los neumáticos permanezcan inflados a una presión óptima sin necesidad de utilizar bombas externas, componentes electrónicos o intervención del conductor, lo que conlleva una reducción del consumo de combustible (2,5-3 %) y de las emisiones de CO2.

Una investigación europea llevada a cabo por Goodyear muestra que los consumidores no se preocupan de la presión de sus neumáticos, declarando la mitad de los encuestados no saber cuándo comprobar la presión de sus neumáticos. Uno de cada tres admite que es poco probable que verifiquen la presión de sus neumáticos incluso antes de realizar un largo viaje.

Un inflado correcto de los neumáticos es necesario para mantener la manejabilidad del vehículo en un nivel óptimo. Un nivel de inflado menor al que corresponda lleva a una distribución de la presión menos uniforme en la carretera.

Joe Zekoski, director técnico de Goodyear, reflexiona que "los consumidores tienden a pasar por alto la importancia de mantener los neumáticos inflados correctamente: la tecnología AMT mejorará la conducción y tendrá un efecto positivo sobre muchas áreas".