El curso escolar 2015-2016 ya está aquí, con más de ocho millones de estudiantes de menos de 14 años listos para cubrir 175 jornadas lectivas de promedio. Los automovilistas españoles van a realizar, cada día, más de seis millones de desplazamientos a los colegios con sus hijos sentados a bordo de sus vehículos.

El riesgo de sufrir algún problema por culpa de neumáticos en mal estado se ha disparado en los últimos tiempos, cuando más del 50% del parque automovilístico español supera ya los diez años de vida.

 

"Por lo general se destina el automóvil más veterano de la familia al transporte colegial. Sus neumáticos suelen estar poco cuidados y son los que han recibido, por lo general, más bordillazos, recortando así su seguridad de marcha", comenta Eduardo Salazar, Director General de Grupo Andrés.

Los choques de los neumáticos con los bordillos, habituales en las maniobras rápidas de estacionamiento a la puerta del colegio, están detrás de los temblores de dirección y de los reventones de cubiertas que castigan a los coches utilizados para el transporte escolar de niños y niñas.

Salazar insiste que las recomendaciones habituales en esta vuelta al colegio pasan por controlar las presiones de inflado de las cubiertas y la profundidad de los canales de drenaje de la banda de rodadura.

Asimismo, agrega, tampoco debe olvidarse el examen detallado a los flancos. "Cualquier bulto o desgarro anuncia un problema serio con la estructura básica de la cubierta. La única solución a ese problema pasa por cambiar los dos neumáticos del mismo eje. Nuestro hijos serán los primeros beneficiados".

La experiencia acumulada por Grupo Andrés al distribuir anualmente más de 2,1 millones de neumáticos de todas las marcas de prestigio es concluyente, pues "los impactos contra los bordillos son suficientes para poner en peligro la integridad física de los colegiales y de la persona sentada al volante en cualquier desplazamiento".