El fabricante de vehículos todoterreno Land Rover ha desarrollado y patentado un nuevo sistema de control de la presión de los neumáticos, más conocido como TPMS, según las condiciones de uso del vehículo para que sea siempre el más óptimo.

El sistema, similar al utilizado en vehículos militares y de transporte fuera de la carretera, está controlado electrónicamente por una centralita electrónica que controla constantemente el nivel de inflado de los neumáticos dependiendo del terreno por el que se circula y de las cuatro modalidades de conducción: en carretera, fuera de pista, económico y de recuperación. Según cada una de ellas, el inflado es distinto.

En cuanto el coche circula fuera de la carretera, los neumáticos se desinflan hasta el mínimo. Si además el conductor circula por debajo de una determinada velocidad, los neumáticos bajan su presión todavía más para ofrecer mayor contacto y tracción. Y si el sistema interpreta que el coche está atrapado, entra en modo de recuperación, los neumáticos pierden mucha presión, y así se aumenta la superficie de contacto con el terreno, lo que permite ayudar en la maniobra de liberación.

Según los ingenieros de desarrollo de Land Rover, está nueva tecnología servirá, además, para ir ajustando las variaciones de presión producidas por el propio desgaste del sistema de inflado, corrigiendo las descompensaciones producidas por el paso del tiempo en juntas y las válvulas, con lo que evita las pérdidas de aire y manteniendo siempre correcta la presión en el nivel deseado. También puede regularse manualmente por el conductor.