Es entonces cuando los neumáticos runflat (rodaje sin presión) o antipinchazo cobran su verdadero sentido. Al producirse un pinchazo o reventón, en un incidente no irreparable, este sistema proporciona una rápida solución y proseguir con el trayecto hasta localizar un taller de reparación.

De hecho, puede funcionar un destacado número de kilómetros, siempre que no se supere los 80 km/h. Asimismo, gracias a sus excelentes prestaciones, el conductor no aprecia que está rodando sin aire.

Señalar que algunos modelos fundamentan su tecnología en el “apoyo temporal”, una herramienta ubicada en el interior del neumático y que hace de soporte del mismo. Evita su desllantamiento en el momento de pérdida de presión. Un ejemplo de los principales representantes es el Pax System de Michelin.

Evidentemente, el sistema runflat no impide que se produzca un pinchazo o reventón (el nombre antipinchazo puede llevar a confusión). Sí superan una pérdida de presión a una elevada velocidad, debido a su gran capacidad para eludir el desllantamiento y a su diseño revolucionario, que garantiza fiabilidad y precisión en la maniobrabilidad del vehículo. Sin duda, es una forma de potenciar la seguridad activa.

Estos neumáticos se emplean conjuntamente con dispositivos de control de presión, por lo que en el momento de producirse un pinchazo, el conductor va a ser siempre consciente de esta situación, pudiendo adoptar las medidas necesarias (en primer lugar, reducir la velocidad).

De la misma forma, y aunque se ha avanzado mucho en este aspecto, se trata de un producto relativamente novedoso - aseveran desde Bridgestone - lo que implica un periodo de adaptación por parte del mercado. “Es necesario que los talleres tengan la formación y equipos necesarios para poder atender a los vehículos calzados con este tipo de neumáticos”, aseguran.

La Nueva Regulación de Seguridad 661 provocará que el Sistema de Medición de Presión de los Neumáticos sea obligatorio en cada coche nuevo aprobado a partir de 2.012, y para todos los vehículos vendidos desde 2.014. “En un futuro cercano, todos los coches estarán equipados con este sistema y podrán contar con la última generación de neumáticos runflat”, auguran en Goodyear.

 

Más ventajas…

 

Aunque los neumáticos antipinchazo presentan algunas desventajas - especialmente su elevado precio - son muchas más sus ventas, como mayor seguridad, movilidad garantizada tras un pinchazo y una reducción de riesgo de desllantamiento. Con respecto al mayor coste (un 15-20 % más), “ningún gasto va a ser excesivo para un conductor que ve en este tipo de cubiertas un concepto de máxima seguridad”.

Para Goodyear, el beneficio principal de estas cubiertas reside en el hecho que minimizan el peligro de un accidente. Sus modelos, certificados por TÜV y SÜD Automotive, proporcionan unos excelentes rendimientos, que se resumen en una reducción del 4 % en la distancia de frenada y unos niveles de resistencia a la rodadura 13 % menor. Resuelven, además, los inconvenientes de estos neumáticos, con unAntipinchazo1 alto confort: así, los fabricantes de coches no necesitan modificar la suspensión o el chasis de sus modelos para utilizar los nuevos runflat.

Esta tecnología, debemos indicar, es válida para vehículos que montan cubiertas con perfiles inferiores o iguales a 55 y para los SUV de carretera que necesiten neumáticos cada vez más grandes y pesados.

Otras ventajas es no tener que detenerse en medio de la vía para cambiar el neumático, supone una sustancial reducción en el peso del vehículo y ganancia en habitabilidad, sobre todo en el maletero.

Recordemos que es preferible no realizar una reparación una vez empleados, debido a que la estructura de la cubierta sufre y es complicado saber el alcance de los daños.

La principal desventaja es que los neumáticos antipinchazo desarrollan una resistencia al rodamiento más elevada, reduciendo su durabilidad y aumentando el consumo. Este último hecho resulta un freno para muchos constructores, pues este tipo de cubiertas van en contra de las directrices europeas de reducción de CO2.

Michelin comenta que sólo se pueden montar en vehículos que salen al mercado con esta opción, ya que tiene que estar equipado con un sistema de control de presión, suspensiones y chasis adaptado para soportar el mayor peso (20 % más por rueda).

 

Mercado

 

La crisis económica y global está afectando al segmento de los neumáticos runflat como a cualquier otro, argumentan en Bridgestone, que agrega que la situación financiera está determinando, a día de hoy, la evolución de todos los sectores.

En este sentido, la demanda de neumáticos antipinchazo en 2.010 superó la cifra de 270.000 unidades, incluyendo los summer, winter y 4x4. La evolución del parque automovilístico, así como el lanzamiento cada vez más frecuente de nuevos modelos, ha provocado un crecimiento en este segmento de más de un 200 % en los últimos tres años. Debemos matizar que partíamos de unas cifras muy bajas.

Por su parte, Michelin apunta que el impacto de esta coyuntura ha provocado también una reducción del uso del vehículo particular (desplazamientos de trabajo, ocio o vacaciones), una reducción del kilometraje medio de los coches y un retraso en el cambio de los neumáticos. “Lógicamente esto afecta a la evolución global del mercado de neumáticos, incluido un segmento tan especializado como éste”.

Hablamos de un segmento pequeño y relativamente joven dentro del mercado de cubiertas, con un peso que puede estar ligeramente por encima del 1 % del total. “Es probable que, al final de este año, nos encontremos que este segmento tiene un peso cercano al 2 %”, vaticinan desde la firma francesa.