Con el otoño llegan las bajadas de temperatura, el mal tiempo, la disminución de horas de luz, la niebla, las lluvias,... y las hojas secas en la carretera. Por eso Confortauto Hankook Masters, la red de talleres de mecánica rápida del automóvil, ha preparado unos sencillos consejos para conducir seguros en otoño y que no nos coja desprevenidos el mal tiempo.

  • Adaptar la conducción en otoño. Estamos en una estación más fría e, igualmente, hay que tener en cuenta las medidas de seguridad que se siguen durante todo el año (mantener la distancia de seguridad, respetar los límites de velocidad o usar el cinturón, entre otras muchas); por ejemplo, las noches se alargan por lo que los riesgos de accidente aumentan.
  • La importancia de ver y ser vistos. Las horas de luz comienzan a reducirse, lo que termina por asentarse con el cambio de hora el último domingo de octubre. La recomendación de Confortauto es básica: usa las luces de cruce incluso de día. Es muy importante ver y que nos vean. Son más efectivas para hacerse ver en carreteras sombrías o de montaña, por ejemplo. Además, encender las luces traseras es muy útil para que nos vean los coches que nos siguen cuando circulamos con el sol de frente un poco deslumbrados.
  • Máxima atención en la conducción nocturna. La conducción nocturna entraña peligros asociados a la pérdida de agudeza visual y la disminución del campo visual. Aunque de noche se estima que el tráfico disminuye un 60%, cuatro de cada diez accidentes mortales suceden a esas horas pues, en la oscuridad, no se aprecia ni velocidad ni movimiento. Es más, ésta puede ocultar peligros que sí son visibles con luz diurna (por ejemplo, los objetos oscuros no se ven sobre fondo oscuro).

Todo ello implica más tiempo para identificar objetos e interpretar correctamente la señalización. Así, conviene disminuir la velocidad hasta un 20% respecto a la velocidad permitida, pues al circular con luz de cruce la zona iluminada por los faros puede ser muy inferior a la distancia de parada. Además, se puede sufrir la aparición prematura de monotonía, fatiga y cansancio, especialmente entre las cuatro y las seis de la mañana, cuando baja el nivel de alerta.

  • Preparar los desplazamientos. También es importante, al emprender un viaje, informarse de la posibilidad de que se produzcan condiciones meteorológicas adversas durante el trayecto, ya que, si éstas no son favorables, es aconsejable, si es posible, retrasar la salida hasta que desaparezcan.
  • Cuidado con las condiciones meteorológicas. Si ya en carretera las condiciones meteorológicas se vuelven muy adversas, es mejor parar en un área de descanso y esperar a que las condiciones mejoren. No obstante, y en caso de continuar, con lluvia, las luces de cruce para ser mejor vistos; y con niebla, hay que encender las luces de cruce y alumbrado antiniebla.

Asimismo, si está lloviendo, conviene comprobar, en marcha y de vez en cuando, la eficacia de los frenos, tocándolos suavemente para secar la humedad de las pastillas, siendo totalmente desaconsejable frenar bruscamente para evitar el aquaplaning. La distancia de frenado es mayor con lluvia, por lo que aumentar la distancia de seguridad con el vehículo delantero es fundamental.

  • Atentos al viento. Moderar la velocidad y tener cuidado al adelantar camiones que hacen de pantalla y pueden desestabilizar la direccionalidad del coche.
  • Peligro con las hojas secas en la carretera. El otoño se caracteriza porque las hojas caen de los árboles. En principio esto no afecta a la conducción, a no ser que la cantidad de hojas en el suelo sea muy alta. Con el asfalto húmedo las hojas resbalan mucho y cuando caen muchas hojas, aumenta el riesgo de sufrir un accidente debido a que pueden provocar pérdidas de tracción en los vehículos.
  • Alerta a las carreteras frías. Las temperaturas bajan según pasan las semanas. En las zonas de montaña o en algunas zonas de la meseta interior pueden caer las primeras heladas en octubre, por lo que hay que aumentar la precaución por las mañanas en carreteras secundarias, sobre todo en las curvas peraltadas donde se acumula la humedad en la parte interior de la curva, facilitando la formación de placas. Si se tiene pensado viajar mucho durante los meses de frío, una opción es montar neumáticos de invierno para ganar adherencia en carreteras frías y no verse bloqueado por unos copos de nieve.
  • Los neumáticos siempre con la presión correcta. Las temperaturas más bajas también afectarán a los neumáticos reduciendo la presión del interior. Se debe revisar la presión una vez al mes como mínimo, así como cuando bajen las temperaturas.
  • Evitar la fatiga. Si durante el viaje por carretera en otoño apareciesen esas condiciones meteorológicas desfavorables, hay que tener en cuenta que conducir en esta situación aumenta la tensión nerviosa y la fatiga visual, provocando una disminución de la atención y aumentando el riesgo de accidente. Por ello, especialmente en trayectos largos, es importante detenerse cada dos horas o, siempre que se observe fatiga o somnolencia. Y para combatirlos: ejercicios respiratorios o andar para recuperar la capacidad necesaria para conducir.