Tratamiento de Neumáticos Usados (TNU), el Sistema Integrado de Gestión de Neumáticos Fuera de Uso, en el que se agrupan los principales distribuidores e importadores del país, propone a través de unos sencillos consejos de mantenimiento, como reducir la contaminación y alargar la vida de nuestros neumáticos. El objetivo es cambiar los hábitos y costumbres del conductor actual, para poder reducir de esta forma su huella de carbono al máximo.

 

De esta forma, simplemente manteniendo la presión correcta de los neumáticos, además de alargar su vida útil, se puede reducir el consumo de combustible hasta un 3,3%. Asimismo, este 3,3%, si todos los conductores llevasen la presión correcta en sus neumáticos, equivaldría a una reducción anual de más de 1.320 millones de litros de combustible y más de 2 millones de toneladas de emisiones de CO2 al medio ambiente.

La huella de carbono se conoce como "la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto". Tal impacto ambiental es medido llevando a cabo un inventario de emisiones de GEI o un análisis de ciclo de vida según la tipología de huella, siguiendo normativas internacionales reconocidas, tales como ISO 14064, PAS 2050 o GHG Protocol entre otras.

Señalar que la huella de carbono se mide en masa de CO2 equivalente. Una vez conocido el tamaño y la huella, es posible implementar una estrategia de reducción y/o compensación de emisiones, a través de diferentes programas, públicos o privados.