Manuel Valls, primer ministro francés, anunció una mayor fiscalidad del diésel con el objetivo de equiparar los vehículos a los de gasolina, después del escándalo de los software trucados de Volkswagen.

En este sentido, el dirigente aseguró que esta medida persigue reducir la cantidad de vehículos alimentados por diesel, porque "en las ciudades hay un problema de calidad del aire".

 

Valls admitió que esta medida se adopta en vísperas que París acoja la cumbre del clima de la ONU (COP21), que consideró "un momento clave para que el mundo tome conciencia sobre los problemas climáticos".

El Ejecutivo reducirá los dos próximos años un céntimo por litro la fiscalidad de la gasolina y aumentará en la misma cantidad la del diesel. De este modo, se espera que el precio de ambos combustibles sea similar en cinco años.

En la actualidad, seis de cada diez franceses apuestan por el diesel, que representa el 80% del carburante que se vende en el país. Hace diez años, ocho de cada diez vehículos que se vendían eran diesel, según datos oficiales.

Finalmente, Valls confirmó que se multiplicará por dos, hasta los 1.000 euros, la prima que se paga a los propietarios de un vehículo diésel de más de diez años que lo cambien por otro de gasolina.