El presidente de Francia, François Hollande, en una reciente visita a la factoría PSA de la localidad de Trémery, anunció un 'superbonus' para quien abandone su viejo motor diésel.

 

Sorprende, no obstante, que esto suceda en Francia, el primer país europeo que apostó en su industria por desarrollar los motores diésel a gran escala para los vehículos de turismo.

El plan de ayudas anunciado por Hollande, una especie de Plan Pive para mecánicas de gasóleo, está más enfocado a renovar dicho parque que a sustituirlo.

Sin embargo, la bajada de la demanda de este tipo de motores, la eficiencia mejorada de los motores de gasolina y la aparición de alternativas eléctricas e híbridas hacen prever un seguro y gran cambio de tendencia en cuanto a la proporción actual de ambos tipos de motorización.

La factoría de Trémery, ubicada en el departamento francés de Mosela y especializada en la fabricación de motores diésel, va a comenzar en breve a montar el nuevo motor turbogasolina de tres cilindros desarrollado por el grupo PSA y que se empleará a partir de 2018.