El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunía el pasado 11 de mayo en la Casa Blanca con representantes de los doce principales fabricantes de automóviles que operan en el país para tratar sobre los estándares de consumo que regirán en el sector en los próximos años, informa ElComercio.com.

A la reunión asistieron los líderes de General Motors, Ford y Fiat Chrysler, así como altos ejecutivos de las japonesas Toyota, Nissan y Honda, las alemanas Volkswagen, BMW y Daimler Benz, y la surcoreana Hyundai. También estuvieron presentes los presidentes de la Alianza de Fabricantes de Automóviles (AMA, por sus siglas en inglés) y del grupo de presión Global Automakers. Por parte de la Administración Trump, además del presidente, asistieron la secretaria de Transporte, Elaine Chao; el de Comercio Exterior, Robert Lighthizer; y el director de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Scott Pruitt.

Al inicio de la reunión, el presidente declaró que están trabajando en los estándares CAFE, siglas en inglés de los criterios que establecen el consumo medio de la totalidad de vehículos fabricados en el país. Trump habló también de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), afirmando que "nunca" le había gustado el acuerdo comercial entre Estados Unidos, Canadá y México, pero la reunión tenía como objetivo acercar posturas entre fabricantes y administración.

"Queremos que produzcan más vehículos en Estados Unidos. Y también, hacerlos aquí y exportarlos. Estamos dando marcha atrás y va a ser importante. Creo que está pasando y vemos que está pasando. Mucho es gracias a los excelentes recortes de impuestos e incentivos fiscales", declaró Trump. Desde su llegada a la Casa Blanca, los fabricantes de automóviles han dejado claro que les gustaría modificar los estándares de consumo fijados por la anterior administración del presidente Barack Obama por considerarlos demasiado onerosos para el sector.

El pasado 8 de abril, Pruitt anunció que tras revisar las normas de emisiones de gases de efecto invernadero para automóviles "las normas actuales no son adecuadas y deben modificarse". Un borrador de las propuestas de la administración Trump para eliminar los estándares de la era Obama filtrado hace semanas, ha sido considerado demasiado radical por algunos de los principales fabricantes, que temen que también les cueste dinero en el medio plazo. Según los datos filtrados, Trump quiere que el estándar de consumo para los modelos de 2020 a 2026 sea de 37 millas por galón de gasolina (7,6 litros por cada 100 kilómetros), en vez de las 47 millas por galón (6 litros por cada 100 kilómetros), para 2026 establecidas por Obama.

El problema de la propuesta de la administración Trump es que supone un enfrentamiento directo con el Estado de California, el mayor del país y que tiene las normas medioambientales más estrictas; de hecho, California ha liderado una demanda presentada por un total de 17 Estados contra la EPA al considerar que son demasiado agresivas y que penalizarán el medio ambiente y la salud de sus ciudadanos.

Los fabricantes temen acabar en una situación en la que haya dos tipos de requisitos: uno para los Estados que siguen el camino de California y otro para los que siguen a Trump, lo que aumentaría los gastos para los fabricantes de automóviles.