El presidente venezolano, Nicolás Maduro, continúa su particular ofensiva contra los precios, y anunció la ampliación de la intervención de los comercios al sector automotriz. Obtuvo, lógicamente, el rechazo de la oposición, que replicó que los "problemas económicos del país no se solucionan con militares".

Un día después de asegurar que crearía tribunales especiales contra la usura, Maduro expuso que, tras la intervención en el sector de los electrodomésticos, el próximo objetivo está en las empresas de recambios.

"No hagas más nada hasta que regularicemos los precios de los productos de recambios, repuestos, cauchos y baterías", dijo Maduro dirigiéndose a su ministro de Transporte, Haiman El Troudi.

El anuncio llega en un momento en que la inflación alcanza el 48.5% y el dólar paralelo ilegal se cotiza hasta ocho veces por encima del valor oficial de 6.3 bolívares. Esta situación ya ha generado, en este sentido, actos de saqueo en la ciudad de Valencia.

Maduro pide a los venezolanos que no caigan "en la ansiedad consumista" y que acudan a los establecimientos "poco a poco", ya que esos precios de esos productos se van a mantener.

Por su parte, el líder de la oposición, Henrique Capriles, salió al paso de las medidas de Maduro, asegurando que la economía del país "no se soluciona con decretos o con el uso de la fuerza".

Capriles responsabilizó seguidamente al gobierno de la crisis económica y de la corrupción que ha provocado el sistema de control de cambios, que desde el 2003 impide el libre acceso a la compraventa de divisas.