Cesvimap ha celebrado la XVI Jornada de su Ciclo de Conferencias, dedicada en esta ocasión a los sistemas de ayuda a la conducción (ADAS) y, en definitiva, a tratar de vislumbrar las derivadas de la progresiva implantación de los coches autónomos y sus implicaciones en el sector asegurador, en el taller y en otros aspectos en torno al vehículo.

El acto comenzó con la intervención de Sergio Gómez, director de la división corporativa de Innovación en Mapfre, quien comentó cómo irá creciendo la conectividad entre vehículos y las nuevas fórmulas colaborativas de movilidad. Además, Gómez explicó que, desde la perspectiva de unas aseguradoras, con el coche autónomo surgirán nuevas oportunidades ante un entorno de reducción de la siniestralidad. “Habrá nuevos riesgos, como los relacionados con la ciberseguridad o la privacidad. El coche autónomo afecta a aspectos de responsabilidad civil pero no a otros como robos, asistencia, defensa jurídica, lunas... Y siempre se podrán ofrecer nuevos servicios”.

A continuación, Rubén Aparicio (Cesvimap) explicó los diferentes elementos que componen los sistemas ADAS (cámaras, radares, sensores, actuadores) y las ventajas e inconvenientes de cada sistema. Para Aparicio, el taller “deberá invertir en herramientas y equipos específicos, así como en formación para actualizarse”. Además, comentó que en 2020 el 75% de los vehículos llevarán sistemas ADAS y que ya está surgiendo un nuevo negocio en torno a la calibración de estos sistemas.

Tras él, Nuria Álvarez (Asetra-Conepa) comentó la posición de los talleres en todo este entramado, unos talleres que siempre han demostrado una sorprendente capacidad de adaptación y a los que les preocupa el cambio legal o que surjan trabas a la posible elección de taller. Álvares también explicó cómo las asociaciones se están moviendo ante distintos organismos para preservar la actual política de intensificación de la competencia.

La visión de los fabricantes de automóviles la aportó Alberto Jurado (Anfac) quien, entre otros aspectos, comentó en que se está trabajando para que sistemas como el aviso de cambio de carril o la frenada de emergencia, ya obligatorios en vehículos pesados, también lo sean en turismos en un breve plazo de tiempo.

Álvaro Muñoz (Hella) volvió de nuevo la vista hacia el taller y su necesidad de formación y equipamiento ante unos vehículos con un número cada vez mayor de unidades de control. Explicó que su compañía ya dispone de equipamiento multimarca ara que el taller pueda calibrar estos sistemas sin problema.

La última de las ponencias corrió a cargo de Felipe Jiménez (Insia) quien reflexionó acerca de las implicaciones éticas del coche autónomo y de cómo esta automatización afecta a autoescuelas, profesionales del transporte, a las infraestructuras viarias e, incluso, al propio conductor.