Desde la Asociación Madrileña de Distribuidores de Automóviles (Amda) destaca la garantía y seguridad que proporciona el trabajo de los profesionales. “Aunque realicemos un mantenimiento periódico de nuestro coche, siempre es recomendable pasar por el taller para que un mecánico especializado lo revise antes de salir de viaje”.

Amda aconseja realizar las revisiones en los servicios de posventa oficiales de las marcas. Los puntos principales a controlar se basan en la seguridad y posibles averías causadas por deterioro o desgaste:

- Frenos: Control del desgaste de los discos y pastillas (o tambores, zapatas y su aproximación) y tensión del freno de mano.

- Iluminación: Revisión del correcto funcionamiento de todas las luces del vehículo y su reglaje.

- Neumáticos: Posible desgaste, daños y presión. Es importante mirar toda la banda de rodadura porque el desgaste puede estar sólo en la parte interior del neumático si la alineación no es correcta.

- Escobillas del limpiaparabrisas: Controlar su estado y comprobar que realizan el barrido correctamente, sin dar saltos, hacer ruido o dejar surcos de agua.

- Niveles: Líquido refrigerante, aceite del motor, líquido de la dirección asistida, líquido de frenos, líquido del limpiaparabrisas, nivel de batería (si procede).

- Batería: Control de carga y de su correcto estado (pérdidas de líquido, bornes sulfatados, bornes sueltos, etc.).

- Pérdidas de aceite y fluidos: Control visual. Los coches sufren las altas temperaturas del verano y si no se viaja con el coche a punto, podemos encontrarnos con una avería en plenas vacaciones.

- Tubo de escape: Control visual de posibles fugas por deterioro o golpes.

Además de esta revisión, Amda aconseja realizar un control de cierto equipamiento que se debe llevar siempre en el coche, como los chalecos reflectantes, los triángulos de emergencia, el gato, la rueda de repuesto (si la equipa) o, en su defecto, el kit antipinchazos.