Un día cualquiera del mes de mayo. Un cliente ha comprado varios recambios a uno de los socios del Grupo ASER. Ha oído hablar de El Recambiazo y ha visto publicidad en varios medios; incluso, según dicen, hay motos, furgonetas y hasta una línea de autobuses, con publicidad de la promoción. Además, ya le han explicado de que se trata.

El descuento directo de hasta el 10% que le ha comunicado el comercial que le ha servido los recambios, está muy bien. Entrar en el ordenador, buscar la web www.elrecambiazodeaser.com y tener que introducir los datos del albarán no parece que le vaya a quitar demasiado tiempo. El comercial ya le ha enseñado dos veces cómo se hace y no ha tardado más de un minuto.

Pero las dos veces anteriores no le ha tocado nada. Seguro que esta vez tampoco. “Estas cosas nunca tocan”. Pero al rascar la estrella virtual aparece la imagen de la televisión. Pulsa el botón de imprimir y se dirige a su distribuidor ASER a “por su Smart TV”.

Esta imagen se ha repetido ya en 15 ocasiones, y aún quedan otras 20 televisiones por repartir; pero 15 clientes de ASER ya tienen su TV Samsung de 43” en el salón de su casa.

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