El Grupo General Motors acaba de adquirir Cruise Automotion por alrededor de 1.000 millones de dólares (poco más de 900 millones de euros) con el objetivo de incrementar su presencia en el segmento de la conducción autónoma de vehículos.

Señalar, no obstante, que Cruise Automotion, con sede en San Francisco, seguirá operando como una empresa independiente dentro del grupo.

Cruise Automotion está especializada en tecnología para lograr sistemas de conducción autónoma, a través del desarrollo de un piloto automático para coches. Prueba de ello es la incorporación de este piloto automático en algunos vehículos de la gama de Audi, con sensores de frenado y un software de ayuda en la dirección del vehículo.

En opinión del vicepresidente de Desarrollo de Productos de General Motors, Mark Reuss, “Cruise Automotion nos ofrece una gran ventaja gracias a su tecnología única, por lo que invertiremos significativamente para que crezca el talento y sus capacidades de equipo”.