La corrosión es un proceso de descomposición que afecta principalmente al acero, aunque también puede producirse por el contacto entre algunos metales de distinta naturaleza (corrosión galvánica). Por este motivo, es uno de los grandes enemigos de las piezas del vehículo, tanto de la carrocería como del interior. Sin embargo, con las medidas adecuadas, es posible llegar a retrasar su aparición e, incluso, evitarla totalmente, según recoge Loctite en un nuevo artículo de Ruta 401.

Los fabricantes de vehículos son los primeros encargados en tomar las medidas necesarias para evitar la corrosión mediante la elección de los materiales de revestimiento adecuados y las técnicas de ensamblado idóneas. El acero es el metal más utilizado para la construcción del vehículo, ya que su coste y facilidad de transporte hace que sea el más rentable. Sin embargo, es el que más fácilmente se oxida, por encima de otros como el aluminio o la fibra de carbono.

Uno de los métodos para proteger las piezas es evitar el contacto directo del metal con el oxígeno u otros componentes, por lo que los fabricantes suelen recurrir al recubrimiento del metal para protegerlo de la corrosión. Para ello se emplean técnicas como la fosfatación o el pasivado de la carrocería. La fosfatación es un proceso por el cual se crea una capa que protege la carrocería sumergiéndola en una mezcla de ácido fosfórico, cinc y otros aditivos. Una vez realizada la fosfatación, se aplica el pasivado para rellenar poros y eliminar irregularidades en la superficie.

A partir de aquí, diversas marcas han desarrollado productos de revestimiento que ayudan a prevenir la corrosión sobre las zonas más sensibles del vehículo a lo largo del tiempo.

- Selladores y masillas. Tienen la cualidad de asegurar la estanqueidad de conductos, costuras y juntas de unión, generalmente en elementos que forman parte de la estructura interna del vehículo, evitando de esta manera posibles filtraciones. También cumplen una importante función en relación a la reducción de vibraciones o en lo referido a la insonorización del habitáculo. La variedad de productos y su forma de ser aplicados es amplia para adaptarse a cada tipo de trabajo. Un ejemplo es Teroson MS 9320 SF, un sellador de curado rápido, con alta resistencia a los rayos ultravioleta y otros agentes externos, que no precisa de promotor de adherencia. Se puede aplicar con pistola o brocha.

- Cera de cavidades. Se aplica en zonas huecas de la carrocería, como pueden ser los interiores de las puertas, de las aletas, taloneras, etc. Con la cera de cavidades se evita la corrosión que se puede crear por condensación de agua. Se aplica, generalmente, con pistola específica o en aerosol. Una cera para cavidades recomendable es Teroson WX 350: se aplica con una sonda para poder llegar bien a las zonas más difíciles, penetra perfectamente por capilaridad y tiene una gran capacidad de adhesión.

- Antigravillas y protectores de bajos. Se utilizan para proteger los bajos del vehículo del deterioro provocado durante la conducción a causa, sobre todo, de los impactos de piedras y gravilla. Al producirse un golpe o rozadura, la chapa de los bajos podría quedar al descubierto, estando así expuesta a la humedad y, por tanto, a la corrosión. Teroson WT S3000 Aqua es un anticorrosivo que se aplica mediante pistola pulverizadora y que ofrece protección de bajos y acabados, además de permitir reproducir diferentes texturas. Por su parte, Teroson SB 3140, disponible en spray para pequeñas reparaciones y retoques, ofrece protección en todo tipo de recubrimientos, en superficies de metal o imprimadas, mientras que Teroson RB R2000 HS es un producto con una gran resistencia a la abrasión que protege y previene la corrosión en los bajos y en otras zonas no tan visibles de la carrocería. También resulta efectivo en superficies imprimadas o pintadas.