A partir del 1 de septiembre de 2017, los nuevos modelos de automóviles tendrán que pasar nuevos ensayos de emisiones más fiables en condiciones de conducción reales (RDE), así como una prueba de laboratorio mejorada (WLTP) antes de que puedan ser conducidos en carreteras europeas. Ambas pruebas serán obligatorias para todos los modelos nuevos y se incluirán gradualmente en todos los vehículos nuevos entre 2018-2019 (MEMO / 17/2821).

La legislación RDE se llevará a cabo en el Derecho de la UE en dos etapas. El primer paso, que se produce a partir de este mes, se confirmó con la publicación de la legislación en abril de 2016. El segundo paso del RDE, que requiere grandes cambios en el hardware, se aplicará a partir de enero de 2020.

Tanto la patronal europea ACEA como la española ANFAC han advertido de que los consumidores no deberían afrontar un incremento en los impuestos de los coches a partir de la entrada en vigor de esta prueba. De esta forma, la transición al WLTP no debería tener un impacto negativo en la fiscalidad soportada por los vehículos.

“Las nuevas pruebas de emisiones garantizarán resultados más fiables y ayudarán a reconstruir la confianza en el rendimiento de los coches nuevos”, según destaca la Comisión Europea. Las pruebas representan uno de los varios pasos importantes en los trabajos de la institución para una industria automovilística limpia, sostenible y competitiva:

- Pruebas de emisiones más robustas y precisas. Las emisiones de NOx y partículas se medirán de manera más fiable en condiciones reales de conducción (prueba RDE). Esta prueba complementará un nuevo procedimiento de prueba de laboratorio más realista (prueba WLTP) para todas las emisiones, incluyendo el CO2 y el consumo de combustible, así como los NOx y otros contaminantes del aire.

- Revisión completa del sistema de homologación. Una vez adoptada, la propuesta de Reglamento de la Comisión de enero de 2016 garantizará una mayor calidad e independencia de las pruebas de los vehículos, una mayor vigilancia de los automóviles ya en circulación e introducirá la supervisión de la UE en el sistema.

- Normas de calidad del aire. Los Estados miembros deben cumplir los valores límite de la UE para una serie de contaminantes, incluido el NO 2, y establecer planes de calidad del aire para las zonas o aglomeraciones en las que se superen estos valores límite.

- Movilidad de las emisiones reducidas. La Estrategia Europea de Movilidad con Bajas Emisiones tiene por objeto aumentar la eficiencia del sistema de transporte, acelerar el despliegue de energías alternativas de baja emisión para el transporte y avanzar hacia vehículos de emisión cero. Se centra en una gama de opciones de energías alternativas de baja emisión para los turismos y los autobuses, así como un énfasis en la electrificación en el transporte ferroviario y en los biocombustibles en aviación, camiones y autocares. La Comisión también prevé adoptar un Plan de acción para la infraestructura de combustibles alternativos para mejorar el uso más amplio de combustibles alternativos en Europa para noviembre de 2017.