El líder Turkmenistán, Gurbanguly Berdimuhamedo, ha creado nuevas leyes muy polémicas en esta república ex-soviética situada en Asia Central. Y todo ello por su obsesión por el blanco, ya que cree que este color trae buena fortuna (todos sus caballos son blancos, suele vestirse de este color y ha llenado la capital de mármoles). Por este motivo, a partir del 1 de enero, cualquier persona que tenga un automóvil negro tendrá que pagar para que se lo pinten de otro color.

Si violan la ley, los coches serán confiscados y, para recuperarlos, los propietarios tendrán que pagar una multa y firmar un documento en el que se comprometen a cambiar la pintura, ya sea blanca o plateada, recoge una información de National Geographic Traveler. De hecho, en septiembre del 2014, todos los altos funcionarios del país tuvieron que cambiar sus automóviles negros por Mercedes Benz E300 de color blanco.

Ante esta prohibición repentina, los talleres del país se han visto desbordados. El precio de un repintado se elevado considerablemente, llegando a rozar los 2.000 euros. Según The Diplomat, muchos talleres han aumentado su precio un 50%.

(Foto: PxHere).