Los conductores seguirán necesitando los servicios de los talleres de chapa y pintura aun cuando los coches autónomos circulen por las carreteras. Algo que, además, tendrá que salvar los obstáculos legales que deberán ir solventando los gobiernos en los próximos años, según recoge un artículo de GT Motive. Una vez se hayan solucionado, los coches autónomos seguirán coexistiendo con los coches “tradicionales”, pues una renovación total del parque que implique su total desaparición llevará décadas.

Lo que está claro, según GT Motive, es que el coche autónomo reducirá la demanda de las reparaciones, especialmente las de grandes colisiones, si bien crecerán otro tipo de mantenimientos que serán el día a día de los talleres más y mejor preparados. Por ejemplo, una de las tendencias que probablemente tendrá un importante crecimiento en los próximos años será la conocida como 'smart repair'.

Aunque la conectividad traerá una mayor interacción de los vehículos entre sí, con las infraestructuras, incluso con las personas, existen multitud de variables que permitirán a los talleres de chapa y pintura mantener sus negocios. En primer lugar, todos los sistemas de ayuda a la conducción (ADAS) que ya instalan e instalarán en mayor número los coches en los próximos años, ya necesitan (y necesitarán aún más) su calibración, mantenimiento y reparación. Por eso, disponer de un equipamiento específico es ya y será cada vez más importante en el taller.

Igualmente, la carretera seguirá ofreciendo situaciones que, sea cual sea la “decisión” del coche autónomo, sólo servirá para minimizar los efectos de una colisión, pero no significa que pueda evitarla. Además, mientras no evolucionen las carrocerías, éstas seguirán expuestas a la climatología y los fenómenos atmosféricos, a la caída de objetos por fuertes rachas de viento, los efectos del salitre, insectos, deposiciones de pájaros,... ni al paso del tiempo. También seguirán siendo vulnerables a “accidentes” provocados por otros humanos.

Una de las tendencias que está viviendo el sector es la creciente personalización de las carrocerías. Es el caso de Camal, un estudio de diseño e ingeniería con base en Turín (Italia) que, con la colaboración de la compañía tecnológica californiana OSVehicle, acaba de diseñar y desarrollar el primer vehículo modular autónomo del mundo. Camal Edit, diseñado para la industria de servicios y las empresas de construcción de automóviles, tiene una sola plataforma modular básica sobre la cual los clientes pueden agregar su propio diseño e incluso intercambiar los paneles de la carrocería a voluntad.

En este sentido, otra de las tendencias que podrían popularizarse en los próximos años son las carrocerías LED, algo que ya avanzaba en 2014 el Fun Vii de Toyota. Esto consigue que el coche vaya cambiando de color y de tipo de luces a cada momento, lo que le convierte en una especie de camaleón automovilístico. Además, permite cambiar el aspecto exterior del coche desde el móvil con imágenes personales.