El Plan Pive 8, que acaba oficialmente el próximo día 31 de julio pero que hoy mismo ya ha agotado su dotación presupuestaria, cierra por el momento estos planes de ayuda a la renovación del parque que han estado operativos en los últimos años. Para la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (Faconauto), el balance de sus ocho ediciones es muy positivo desde el punto de vista de reactivación del mercado, pero considera que no ha sido suficiente para hacer descender la edad media del parque automovilístico español.

La patronal de los concesionarios recuerda que el primer Plan Pive llegó en octubre de 2012, coincidiendo con la peor crisis de ventas que ha sufrido el mercado de la automoción en España. Desde su puesta en marcha, consiguió frenar la caída, evitando un mayor deterioro del sector, tanto de la distribución como de la producción.

Los siete planes siguientes, junto a una lenta mejora económica, han permitido reactivar poco a poco la actividad comercial de los concesionarios, haciendo aflorar en su conjunto una demanda añadida de 250.000 vehículos. Más de un 20% de las matriculaciones entre 2013 y 2016 se han producido gracias a los planes Pive, que además ha tenido un claro efecto “palanca” sobre otros sectores económicos del país, contribuyendo especialmente a la recuperación del consumo.

De esta manera, y en clave sectorial, se evitó el cierre de muchos concesionarios y se frenó la pérdida de empleos que éstos habían sufrido, un total de 50.000 entre 2008 y 2013. En los últimos tres ejercicios, la distribución oficial ha generado 15.000 puestos de trabajo. La confirmación de esta recuperación se producirá el año que viene, cuando, según las previsiones de Faconauto, se matriculen 1,2 millones de vehículos, que es lo que el sector estima razonable para una economía como la española.

Faconauto, sin embargo, considera que los Planes Pive no han conseguido frenar el envejecimiento de los coches que circulan por nuestras carreteras, que era uno de sus objetivos. Pese a haber retirado más de 1,1 millones de vehículos con más de diez años, la pérdida de matriculaciones durante los años de crisis ha sido muy importante y ha impedido seguir con la intensa renovación del parque que hubo hasta 2008.

De hecho, desde la puesta en marcha de los Pive, la edad media del parque ha aumentado en un año, de tal forma que ésta alcanzará los 12 años de media al finalizar 2016. El dato más preocupante, sin embargo, se producirá en el próximo lustro, ya que, según previsiones de Faconauto, en 2020 el 66% de los coches en circulación superará los 10 años de antigüedad.