Los talleres ilícitos en la provincia de Cádiz siguen incrementándose, pese a que se llevan a cabo un sinnúmero de operaciones y controles. No en vano, se trata de unas de las zonas con mayor volumen de este tipo de negocios que se establecen fuera del marco normativo, haciendo un gran daño a los legales.

Según estimaciones existen un total de 550 talleres ilegales, una cantidad similar a los que son oficiales, pero su competencia (con precios muchos más bajos al reducir gastos necesarios como el tratamiento de residuos) está siendo demoledora para el sector.

“En Lugo existen 590 talleres con una ratio de 313 vehículos/taller y una mano de obra de 34 euros/hora. No es de recibo que aquí, con un número parecido de talleres y una ratio de 903 vehículos/taller (el triple) y una mano de obra de 42 euros/hora no estemos siendo rentables”, lamenta José Muñoz, secretario general de la Federación de Empresas del Metal de la provincia de Cádiz (FEMCA).

Se calcula que más del 20% de los talleres piratas de toda Andalucía están en Cádiz. Si a esto se le suma la caída de actividad de los talleres como consecuencia de la crisis, se comprueba como la situación comienza a ser más que complicada para el sector.