El 24º Congreso de Ancera dio como siempre bastante juego, sin embargo no llegó a colmar las expectativas de muchos de los asistentes, sobre todo a la prensa especializada. En primer lugar la organización repartió las distintas ponencias en diferentes salas y a la misma hora lo que imposibilitaba su seguimiento ya que lo normal es que cubriese el evento un periodista por medio, en el mejor de los casos acompañado de un fotógrafo.

En consecuencia resulta bastante incongruente solicitar a la prensa - como hicieron expresamente en una de las ponencias - que proporcione a su mensaje la mayor difusión posible para que llegue a todos los segmentos del sector; hasta la misma base.

En cuanto al debate central, como es habitual Miguel Ángel Cuerno volvió a dar muestra de una gran claridad y fue muy directo en sus exposiciones, aunque mucho nos tememos que hubo algo de confusión en las ponencias.

Si bien en la primera, el responsable del servicio de estudios del BBVA habló de la economía global y de dónde se localizaba el dinero existente en el mercado y en la segunda, un ilusionista tildado de ingeniero entretuvo al personal; creemos firmemente que los papeles estaban cambiados y que quien realmente se dedicó a la prestidigitación fue el responsable de la entidad bancaria.

Por cierto, que la inclusión del mago nos parece una idea no demasiado seria para un evento de esta naturaleza, máxime cuando esta misma mañana podemos leer una noticia en la que se explica que el crédito a la empresa y la familia ha vuelto ha descender un 0,4 % respecto al año anterior. Puede que esto no haga tanta ilusión.

Por otra parte, una de las ponencias clamaba contra la dificultad de los talleres multimarca de vehículo industrial para acceder a la información, lo que significa un grave riesgo para su subsistencia. Lo curioso es que en ese contexto y para tratar de aclarar la situación, brillaban por su ausencia los responsables de las asociaciones, en especial CETRAA, ya que sólo el secretario general de ADEADA estaba presente.

En definitiva, probablemente lo mejor de este congreso fuese la insignia de oro que con todo merecimiento se entregó a David Martínez y Antonio Rodríguez, además del reconocimiento público a Teo Sánchez de Vemare.