Nissan ha anunciado que la compañía estará lista para ofrecer en 2020 una gama de vehículos con la posibilidad de disponer de un sistema de conducción autónoma comercialmente viable. Nissan anuncia que los ingenieros de la compañía han desarrollado, durante años, intensos programas de investigación en esta tecnología junto a los equipos de famosas universidades como el MIT, Stanford, Oxford, Carnegie Mellon y la Universidad de Tokio.

 

El trabajo se completa en Japón con la construcción de una pista específica de pruebas para Conducción Autónoma que estará lista durante el año fiscal 2014. Con un aspecto de ciudad real -con elementos urbanos de construcción y no sólo figurados- se utilizará para llevar a los vehículos más allá de los límites que puedan darse en carreteras públicas para garantizar la seguridad de esta tecnología. La Conducción Autónoma de Nissan debe lograrse a precios asequibles para los clientes y el objetivo es que esté disponible en toda la gama de modelos dentro de dos generaciones de vehículos.
La tecnología de Conducción Autónoma de Nissan es una extensión del Escudo de Protección Inteligente que monitoriza todo aquello que ocurre alrededor del coche en un ángulo de 360º para detectar los riesgos, advertir de los mismos al conductor y actuar en caso de que sea necesario. Está basado en la idea de que todo aquello que es necesario debe estar a bordo del vehículo en lugar de depender de la ayuda de datos enviados desde el exterior. La tecnología mostrada en el Nissan 360 permite que el coche se conduzca por sí mismo en autopista -manteniendo o cambiando el carril y evitando colisiones- sin ningún mapa. Puede combinarse asimismo con un sistema de navegación convencional para que el coche sepa que giros debe realizar y que carreteras o calles tomar para llegar a su destino.
Un concepto tan revolucionario como la conducción autónoma tendrá importantes implicaciones tanto en el diseño como en la construcción de los coches. Por ejemplo, la posibilidad de evitar colisiones mediante maniobras de esquiva automáticas implica que el vehículo debe ser capaz de reaccionar más rápidamente y con menos movimientos complejos que los derivados del control humano y, por tanto, eso implica nuevos niveles de eficacia del chasis y del control de tracción.