La Dirección General de Sostenibilidad y Control Ambiental informó a representantes de Asetra que está planificada la extensión de las Áreas de Prioridad Residencial (APR) a los barrios comprendidos en el conocido como distrito centro (donde abren las puertas siete talleres) y que se estudiará el caso de Argüelles (donde operan casi 50 talleres).

La reunión mantenida entre el Ayuntamiento de Madrid y Asetra responde a las peticiones realizadas por la patronal en los últimos meses a la alcaldesa de Madrid en relación a la puesta en marcha de nuevas Áreas de Prioridad Residencial, a las futuras y anunciadas restricciones de circulación en el centro de la ciudad y a los protocolos anticontaminación.

Asetra ha insistido en que todas estas medidas pueden ir haciendo poco a poco muy difícil o incluso imposible el trabajo para los talleres ubicados en zonas céntricas.

Por parte de las responsables del Ayuntamiento se subrayó que todas las medidas que se están tomando o se tomarán en el futuro no son caprichos de la Administración Local, sino que vienen dadas como consecuencia de normativas internacionales o nacionales (de hecho, parece que Madrid va a recibir una multa muy elevada de la UE por incumplimiento de directivas sobre calidad del aire). La política no ha cambiado con el nuevo equipo municipal, sino que es seguimiento de lo realizado por la anterior corporación.

En todo caso, para los talleres que sí se vean afectados, se implementarán las mismas medidas que las puestas en marcha para comerciantes en las zonas en las que las APR ya funcionan (barrio de Las Letras, ?"pera y Embajadores). Cada taller tendrá, además de permiso para vehículos propios, autorización para veinte movimientos diarios.

El número parece razonable, pues se trata de talleres muy pequeños, en general, pero en Asetra preocupa la burocracia que conlleva, pues los talleres tendrán que dar por adelantado los números de matrícula a través de una aplicación informática vía web.

En caso de urgencia (un vehículo que llega a reparar sin previo aviso), tampoco habría problema, pues se dispone de 72 horas (antes o después de la entrada) para anotar su matrícula en la aplicación. Haciendo todo ello, los clientes de los talleres no deberían verse afectados por multas sorpresa.

Hay una dificultad adicional: los talleres situados en APR deberían informar muy bien a los clientes sobre por dónde entrar y salir a sus instalaciones. Si se confunden y no siguen los cauces, podrían “entrar” en zonas no autorizadas y ser sancionados por ello. Por eso, el Ayuntamiento aconseja que se incluya en tarjetas y otras informaciones comerciales (por ejemplo, webs) un plano con los recorridos.